El doctor en Bioquímica y tecnólogo del Centro de Tecnología de Repsol, Vicente Bernal, ha afirmado que el reto actual del mercado de los biocombustibles está en conseguir productos de “gran” calidad y que su producción sea económicamente “factible”, sobre todo, porque las fluctuaciones del mercado del petróleo son “muy altas” y el mercado del petróleo, cuando existen periodos de crisis económicas o conflictos bélicos, “cambia mucho y de forma poco predecible” y tener un proceso de producción de biocombustibles “con margen económico suficientemente amplio” permitira que la viabilidad de este mercado de origen ‘bio’ no varíe.

Bernal participó en el seminario ‘Bio-refinería. Utilización de biomasa frente al petróleo’ que, desde el lunes, acoge la sede de Suances de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria y que codirigen los profesores titulares de la UC, Gabriel Moncalián Montes y Alberto Coz Fernández.

Este tecnólogo del Centro de Tecnología de Repsol destacó el trabajo de las empresas del sector, que están apostando por desarrollar nuevos procesos “mucho más eficientes y más competitivos” desde el punto de vista económico para conseguir este tipo de combustibles.

Recordó que el “principal” impulso a estas tecnologías está en los gobiernos que obligan a las empresas a consumir combustibles de origen biológico, un papel que, no debe quedarse sólo en la legislación dado que es necesario que apoyen y den facilidades a las empresas para poder continuar con la labor de investigación. España está “al mismo nivel” que el resto de Europa en cuanto a la implantación de la utilización de biocombustibles, precisando que “ningún gobierno”, – básicamente los que deberían liderar el proceso de uso, como Estados Unidos y los países europeos, – llega a cumplir los objetivos que se establecen en las conferencias de medio ambiente para minimizar los gases de efecto invernadero.

En el seminario también se puso como ejemplo la investigación que está llevando a cabo la Universidad de Cantabria, dentro de un proyecto europeo, sobre la conversión de residuos de industria de pastas de papel, papeleras o de pulpa para textiles, que contienen “muchos” azúcares para obtener biopolímeros que, “en forma de sandwiches”, ofrecen resistencia al fuego y se pueden utilizar como material plástico para estructuras de camiones o autobuses.