El blanco de la bodega del Valle de Villaverde ha conseguido situar a Cantabria en el mapa vitivinícola nacional.

El martes 18 de febrero se celebró en Barcelona la XXIII Edición de la Nariz de Oro, el mítico concurso que premia a  aquel  sumiller  capaz  de  distinguir un vino en una copa negra, guiado sólo por su olfato. El certamen congregó a casi 50 sumilleres que cataron más de  40  vinos  en una  cata  a  ciegas. La prestigiosa competición, organizada por la revista  Vino+Gastronomía, reunió en el Hotel Avenida Palace de Barcelona a la mejor cantera de sumilleres de Cataluña.

A través de sus puntuaciones, los profesionales del vino eligieron entre los mejores blancos el Casona Micaela 2013. De esta manera, esta joya de Casona Micaela, se ha clasificado  para  la  Final  Nacional  de  Los Mejores Vinos de España, que se celebrará en junio en Madrid. En total, fueron seleccionados 19 vinos en seis categorías (espumosos, blancos, rosados, tintos con menos de nueve meses de crianza, tintos con más de nueve meses de crianza y dulces).

Tanto la actuación de los sumilleres como la calidad de los vinos participantes, fueron valoradas por un jurado de expertos compuesto por: Sofía Magaña, directora de la Nariz de Oro; Elena Adell, enóloga de Azpilicueta; Joffre Tarrida, Nariz de Oro 2013; Montse Velasco, Nariz de Oro 2011; y el reputado sumiller barcelonés José Jiménez.

Relación de clasificados en la categoría de blancos:

Casona Micaela 2013. Casona Micaela. VT Costa de Cantabria

Colección Privada Félix Azpilicueta 2012. Azpilicueta. Rioja

Cérvoles Blanc Fermentado en Barrica 2012. Cérvoles. Costers deel Segre

Gregal d’Espiells 2012. Juvé & Camps. Penedés

Milmanda 2011. Torres. Conca de Barberá

Nuat 2009. Abadal. Pla de Bagés

Muy a destacar la labor que viene haciendo Carlos Recio en su viña y bodega en el Valle de Villaverde con las variedades de uva Albariño y Riesling, que además de conseguir colocar su blanco Casona Micaela (Vino de la Tierra Costa de Cantabria) en la gran final del prestigioso concurso La Nariz de Oro, ha conseguido situar a Cantabria en el mapa vitivinícola nacional, labor muy difícil si tenemos en cuenta que Cantabria cuenta con apenas 40 hectáreas de variedades de uvas blancas y con unas condiciones climatológicas muy difíciles para el cultivo de la uva.