El director cántabro Richard Zubelzu lleva su documental sobre el frontón Beti Jai de Madrid al País Vasco y a las plataformas digitales. El jueves, 9 de junio, a las 19 horas, se proyectará en la Filmoteca Vasca en torno al ciclo ‘El cine a la cancha’, el documental ‘Beti Jai, La Capilla Sixtina de la Pelota’, que se estrenó el año pasado en Madrid.

El film ha sido reconocido en diversos festivales como el Overtime Films Festival de Cine Deportivo (Baja California, Mexico) y el Certamen internacional de Mediometrajes Roberto Di Chiara Florencio Varela (Argentina).

En el documental, que también está en la plataforma Cineclick, Richard Zubelzu, bajo la producción y guión de Magda Calabrese, acerca al público un edifico histórico desconocido para muchos, diseñado por el cántabro Joaquín Rucoba, que está en espera de restauración.

Gracias al apoyo activo y desinteresado de los miembros de la plataforma “Salvemos el Frontón Beti-Jai de Madrid“, Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, “Sala tú”, Fundación Basilio Martín Patino, Federación Madrileña de Pelota, Club Madrid, Servicio Histórico del COAM y con la intervención de Igor González, Vicente Patón, Fernando Larumbe, Antonio Lopera, Alberto Tellería y Álvaro Bonet, la productora Objetivo Family, ha realizado un documental que explica cuál fue su pasado, cuál su presente y cuál debe ser su futuro.

El Frontón Beti Jai (Siempre Fiesta, en euskera) es una antigua instalación deportiva de Madrid, actualmente en ruinas. Levantado a finales del siglo XIX y en 1991 recibió la declaración de Monumento del Patrimonio Histórico de España.

Catalogado como Bien de Interés Cultural en 2011, esta protegido dentro del Conjunto Histórico de la Villa de Madrid catalogado como singular nivel 1, la máxima protección dentro del plan general de ordenación urbana.

Pese a este grado de protección, el edificio presenta un delicado estado de conservación, por el paso del tiempo y la dejación de sucesivos propietarios, lo que lo ha llevado a su inclusión en la Lista Roja de Patrimonio en Peligro. El frontón fue adquirido el pasado año por el Ayuntamiento de Madrid por siete millones de euros.