La Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria ha declarado los molinos de marea de Argoños –el molino de Jado o Pumarejo, el molino de la Villa y el molino Viejo–, con sus diques y presas, como Bienes de Interés Local con la categoría de monumentos.   

El molino de marea es un artefacto que permite obtener energía de la diferencia de nivel de las aguas que producen las mareas o, con menor incidencia, de la propia corriente de las aguas en su entrada en los estuarios o marismas.  A través de la energía obtenida de las mareas se realizan diferentes tareas mecánicas como pudo ser, con mayor profusión, la molienda del grano cereal.

Con motivo del molino, se construía un muro dentro del estuario que permitía, a través de una compuerta, el llenado del embalse en las pleamares para, después, a la bajamar, hacer discurrir el agua almacenada por unos canales que, al impulsar las palas de las ruedas hidráulicas, generarían un movimiento rotatorio en la maquinaria, destinada a la molienda del grano u otras actividades

El molino de marea de Jado o Pumarejo pudo tener un origen medieval. Tiene tres grandes arcadas facturadas a base de grandes sillares de piedra caliza. En el interior conserva restos de su primitiva maquinaria. Este molino ha sido recuperado recientemente, rehabilitado y transformado en un centro de interpretación de la marisma, su naturaleza y el modo de vida de sus habitantes.

El molino de marea de La Villa fue construido por el concejo de la villa de Argoños en la segunda mitad del siglo XVII. Una de sus características es la gran longitud del muro de su presa de unos 500 metros.

El molino Viejo fue reedificado en el siglo XVIII sobre los restos de uno anterior, de origen posiblemente medieval. Aunque inicialmente solo tenía dos ruedas, posteriormente se ampliaron a cuatro. Hoy en día sólo se conservan algunos restos del molino.