El artista Miguel Ángel Blanco lleva al Museo de Altamira su intervención ‘El aura de los ciervos’, que se podrá ver hasta el 27 de septiembre.

Originalmente ideada para el Museo del Romanticismo, la muestra encuentra en el Museo de Altamira el origen de la fascinación histórica por el ciervo que el artista busca expresar.

La carga simbólica de este animal es expresada en la exposición en dibujos y grabados de ciervos en las cavernas prehistóricas y en las estampas románticas con escenas de naturaleza, que dialogan con ocho libros-caja de la Biblioteca del Bosque de Blanco.

La muestra culmina con una instalación que escenifica la liberación del aura de los ciervos mediante una montonera de cuernas que parece haberse desprendido de las metopas de la pared, y una grabación que evoca el entrechocar de las cuernas y la berrea de los ciervos, convocando la magia de la expansión del sonido en la naturaleza.

Miguel Ángel Blanco, artista inusual, necesita la soledad y la naturaleza para definirse. A mediados de los ochenta define su vehículo de expresión artística: el libro-caja. Las vivencias, los encuentros y los descubrimientos en la naturaleza le dictan desde entonces los asuntos y los contenidos de sus obras. 

El libro-caja ha sido durante treinta años, y sigue siendo, el receptáculo de toda una vida dedicada a observar, elegir, atesorar y transformar la infinita riqueza natural. Todos esos libros-caja componen la Biblioteca del Bosque, que cuenta con más de 1.100 ejemplares.

La exposición la organiza la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes y el Museo de Altamira del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España, en colaboración el Museo del Romanticismo y el Museo Nacional de Ciencias Naturales.   

La exposición forma parte del programa ‘Nuevas miradas’ que concibe exposiciones destinadas a ofrecer un nuevo enfoque en la lectura de las colecciones históricas de los museos mediante la introducción de la creación contemporánea.