La Dirección General de Cultura ha sometido a información pública, por el plazo de un mes, el expediente para la declaración del convento de Regina Coeli, en Santillana del Mar, como Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de monumento. 

Durante ese tiempo, los interesados podrán consultar el expediente en el Servicio de Patrimonio Cultural de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte y formular las alegaciones que estimen procedentes. 

Para incoar el expediente, Cultura ha tenido en cuenta la solicitud al respecto presentada por el Grupo Alceda para la defensa del Patrimonio Cultural de Cantabria, y también el acuerdo de la Comisión Técnica de Patrimonio Edificado, que ha informado favorablemente la incoación de expediente para la declaración del convento, incluso aunque forme parte del conjunto histórico de toda la Villa de Santillana del Mar, declarada Bien de Interés Cultural en 1943, porque, afirma, “el convento Regina Coeli presenta méritos histórico-artísticos de tal relevancia que le hacen merecedor de ser protegido per sé mediante la categoría de Bien de Interés Cultural de forma individualizada”.

El Servicio de Patrimonio Cultural ha informado en el mismo sentido en el mismo sentido. 

Por su parte, el entorno de protección queda delimitado por cuatro metros a contar desde el límite catastral de la parcela en la que se ubica el convento, por ser el que permite la adecuada percepción y comprensión del mismo. 

El convento de Regina Coeli es un referente imprescindible para comprender la historia y el desarrollo de Santillana del Mar. Tiene su origen en 1592, año en el que la Orden de Santo Domingo llega a Santillana del Mar bajo el patrocinio de Alonso de Velarde. Los frailes dominicos se instalaron en unas casas junto al palacio de su protector, poniéndose bajo la advocación de la Reina del Cielo (Regina Coeli), si bien el conjunto monástico se comenzó a construir en 1612 a las afueras de la Villa. 

La iglesia del convento de Regina Coeli sigue modelos de planta rectangular, con cabecera recta y nave única de tres tramos, con capillas laterales entre los contrafuertes, utilizada por los dominicos desde final del medioevo. 

El claustro, núcleo del convento, está adosado a la fachada meridional de la iglesia. Es un recinto de dos plantas que se construye hacia 1725. Es de estilo clasicista, derivado del herreriano. 

Resaltan las portadas que dan acceso a la iglesia desde el claustro, así como la de la antigua sala capitular en planta baja. También se conservan otras dependencias del antiguo convento como la sala capitular, el refrectorio, los espacios de trabajo y recreo, las celdas y la huerta. 

El edificio ha llegado a la actualidad en un buen estado de conservación, manteniendo todas las características espaciales originales. 

El convento es, en la actualidad, sede del Museo Diocesano, que abrió sus puertas en 1969. Parte de las antiguas celdas y dependencias del convento fueron habilitadas como salas de exposición, respetando la configuración arquitectónica original. El museo es un referente nacional en su ámbito y realiza una importante labor de investigación y divulgación de sus fondos. Alberga también un prestigioso taller de restauración de arte religioso.