La Consejería de Educación, Cultura y Deporte ha publicado este viernes en el Boletín Oficial de Cantabria la resolución por la que declara el voto y procesión de la Virgen de la Cama, en Escalante, como Bien de Interés Local Etnográfico Inmaterial.

Cultura argumenta que, de entre la herencia inmaterial de Cantabria, resalta como manifestación destacada de la identidad cultural de la localidad de Escalante y la comarca de Trasmiera el voto y procesión de la Virgen de la Cama. Una expresión de religiosidad popular que contiene “notables muestras de patrimonio cultural intangible”.

La Fiesta de la Virgen de la Cama se celebra en la Villa de Escalante. Se trata de la realización de un rito como ofrenda y recuerdo, la renovación anual del voto perpetuo de sacar en procesión por las calles del pueblo a la Virgen de la Cama y a la imagen de San Roque, cumpliendo con una tradicional costumbre que al menos se remonta al año 1855. Desde entonces, aunque la celebración ha cambiado con el transcurso de los años, se repite esencialmente la ceremonia.

La fiesta procesional se acompaña de cánticos religiosos, junto con llamativos bailes populares de arcos, típicos de la comarca trasmerana y un conjunto de elementos de engalanado.

La fiesta religiosa se celebra con periodicidad anual. Se trata de un septenario que comienza el día 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen María. La imagen de la Virgen yacente se encuentra depositada durante todo el año en su camarín, localizado en el altar mayor de la iglesia conventual de San Juan de Monte Calvario.

El día 21, el alcalde y miembros de la Corporación solicitan la imagen a la comunidad de monjas Clarisas. En la portería del convento, el regidor lo implora mediante discurso, que no posee una formula determinada. Posteriormente, la Virgen es trasladada por las autoridades locales desde su camarín al interior de la iglesia conventual, mientras los fieles acompañan la comitiva religiosa cantando el Magnificat. La imagen es depositada en el altar mayor del presbiterio de la iglesia del convento.

El día siguiente (22 de agosto) se desarrollan los actos neurálgicos de la festividad. A media mañana, la corporación municipal parte del Ayuntamiento, junto con vecinos y precedidos por danzantes con arcos engalanados, se dirigen con rumbo al convento para asistir a la Misa Mayor y cuando concluye se canta el Himno de la Virgen de la Cama.

A la tarde, se inicia la procesión de la Virgen de la Cama. La comitiva, cumpliendo el voto perpetuo formulado en el año 1855, circula por las calles de la Villa. La procesión se encuentra precedida por los monaguillos ceremonieros llevando la cruz y los ciriales, una banda de cornetas y tambores. Posteriormente le siguen un conjunto de danzantes de género mixto portando arcos florales triunfales.

Tras ellos, la imagen de San Roque seguida por las autoridades políticas de la localidad. En el siguiente orden se encuentra la Virgen de la Cama y el clero. Por último, aglutinando un concurrido número de personas y asistentes, los vecinos creyentes del pueblo y los devotos a la Virgen.

La vía procesional transcurre por un paisaje urbano engalanado para la fiesta. En la calle Trasmiera se instala un conjunto de arcos revestidos con los colores azul y blanco de simbología mariana.

El transcurso de la comitiva religiosa se acompaña no sólo de la música (al son del pito y el tambor), acompañado de bailes de los danzantes, sino también, por un despliegue de sonido conformado por el repique de campanas (convento de Hermanas Clarisas e iglesia parroquial) y el estruendo de los chupinazos.

La imagen de Nuestra Señora de la Cama se deposita en el altar mayor de la iglesia conventual para que pueda ser venerada antes de su definitiva devolución a la comunidad de Clarisas. Las autoridades municipales, en este caso, son las encargadas de meter la imagen en el presbiterio. Se concluye el acto procesional con una letanía y se canta una salve popular y el Himno de la Virgen. Seguidamente los fieles pasan a besar los pies de la Virgen, realizando sus súplicas.

El 24 de agosto se consagra una Misa de Acción de Gracias en la iglesia conventual. Al día siguiente se realiza el definitivo retorno de la imagen a su camarín, recibiendo súplicas y devoción de sus fieles.