Investigadores españoles y estadounidenses han hallado en perfecto estado de conservación una mosca de hace 105 millones de años con la carga de polen en su abdomen en el interior de un ámbar en El Soplao, según publica la prestigiosa revista científica ‘Current Biology’.

El ámbar de El Soplao conserva perfectamente los fósiles de dos especies distintas de moscas zhangsólvidas que pertenecían a la era del Cretácico, hace unos 105 millones de años. Una de ellas tiene mancha de cientos de granos de polen de un tipo de planta gimnosperma –planta cuya polinización tiene lugar a través del viento– del Triásico y que se extinguió en el Cretácico Superior.

Investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), la Universidad de Barcelona (UB) y la Universidad Complutense de Madrid (UCM), junto a otros españoles y de las universidades americanas de Harvard, Cornell y del American Museum of Natural History de Nueva York, han descubierto que este tipo de insectos –que desaparecieron antes que los dinosaurios– se alimentaban de néctar con una larga trompa muy especializada para polinizar a este tipo de plantas.

Este es un hallazgo de gran relevancia y según los expertos, es prácticamente seguro que estos insectos fueran testigos y quizá actores del tránsito hacia los angioespermas –plantas con flores a los que insectos como abejas o mariposas polinizan–.    

El estudio demuestra que las moscas adquirían el néctar cuando se acercaban a ellas con vuelo batido, tal y como hace un colibrí. Además, a través de una tomografía computarizada y un microscopio electrónico de transmisión se ha podido comprobar que se ha conservado a un nivel microscópico la estructura interna de la trompa.