Eulalio Ferrer contará con una calle en Santander. De esta manera, la ciudad que le vio nacer, que le hizo su hijo predilecto y que le otorgó su Medalla de Plata, le dará ahora también un espacio físico, en el corazón de su trama urbana, para que su recuerdo perviva entre los santanderinos.

La calle a la que se dará el nombre del intelectual y empresario de la comunicación será la actualmente denominada Falange Española, una de las transversales de la calle Vargas, y que próximamente será sometida a un proceso de mejora y reforma, con la instalación de rampas y escaleras mecánicas, en el marco del proyecto de mejora de la accesibilidad entre la Alameda de Oviedo y la calle Alta.

Se propondrá el cambio de denominación de esta calle en la próxima Comisión de Cultura, que se celebrará el viernes, de manera que se pueda someter a la consideración del Pleno de la Corporación de este mismo mes de agosto.

Santander reconocerá así su brillante carrera como empresario de la comunicación y la publicidad y su amor por la ciudad, de la que fue un embajador constante fuera de nuestras fronteras, y con la que siempre mantuvo vínculos de mecenazgo, como patrocinador del Premio Internacional Menéndez Pelayo y como colaborador con iniciativas sociales, educativas y culturales.

Eulalio Ferrer representa la conexión entre los dos lados del Atlántico que Santander ha tenido como una de sus señas de identidad a lo largo de su historia. Fue un ejemplo de vivir, sentir y pensar como un iberoamericano y un europeo, un símbolo de interculturalidad en su vida y su obra, y un ejemplo de integración y de saber vivir como uno más.

La figura del intelectual y publicista encaja a la perfección en ese modelo de ciudad hacia el que Santander camina: abierta al mundo, inmersa en un proceso de internacionalización que va a ser enormemente enriquecedor para la ciudad y los ciudadanos, tanto desde el punto de vista económico como social y cultural.

Nacido en Santander en 1921, Eulalio Ferrer fue uno de los más importantes comunicólogos en lengua española. Tras su paso por el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, en Francia, se exilió en México.

Puso en marcha la Fundación Cervantina de México, con un Museo Iconográfico del Quijote que cuenta con numerosas obras de artistas cántabros.

Fue miembro correspondiente de la Real Academia Española y de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y miembro de número de la Academia Mexicana, así como de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. Formó parte, además, del Patronato del Instituto Cervantes.

El Ayuntamiento de Santander le hizo entrega, en el verano de 1982, de la Medalla de Plata de la Ciudad, y le nombró Hijo Predilecto en el año 2004, en reconocimiento a su larga y polifacética trayectoria en todo el mundo hispánico como escritor, publicista, empresario, promotor y mecenas de actividades culturales, y por su entrañable y singular vinculación con la ciudad.

Se le otorgaron, además, distinciones internacionales tan importantes como la Orden de Isabel la Católica, además de la Medalla de Oro de la UIMP o el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Cantabria.