El 27 de octubre,a las 19.00h,  Ballet en el Teatro Concha Espina de Torrelavega.

Argumento

Acto I

Un pequeño pueblo, tranquilo y soleado, de habitantes llanos. Giselle, una joven campesina, disfruta del sol, el cielo azul y el canto de los pájaros pero, sobre todo, de la felicidad que le supone el estar enamorada. El amor ha llegado a su vida y se siente correspondida. El guardabosques, que también está enamorado de Giselle, intenta, en vano, convencerla de que Albrecht, su amado, no es un campesino, sino un noble disfrazado, que la está engañando. De hecho, consigue entrar en la cabaña que Albrecht ha alquilado en el pueblo y encuentra una espada de plata junto a un escudo de armas, por lo que confirma que Albrecht está ocultando sus orígenes nobles. Un grupo de burgueses, escoltados por su guardia, buscan descanso en el pueblo después de una cacería. Los campesinos reciben a sus invitados cordialmente. Albrecht está abochornado por este encuentro: intenta ocultar que los conoce, ya que, en el grupo, está su prometida, Bathilde. Mientras, el guardabosques muestra a todo el mundo la espada de Albrecht y, desenmascarándole, cuenta su último engaño. Giselle está impactada por el engaño de su amado. El mundo puro y cristalino de su fe, esperanza y sueños, ha sido destruido. Entonces enloquece y muere.

Acto II

Noche. Los espectros de las Willis, novias muertas, aparecen sobre las tumbas del cementerio de la iglesia del pueblo, bajo la luz de la luna con sus vestidos nupciales y guirnaldas florales. Las Willis ven al guardabosques quien, sufriendo remordimientos de conciencia, ha venido a visitar la tumba de Giselle. Bajo las órdenes de Myrtha, la imparable Reina de las Willis, las Willis rodean al guardabosques y lo hacen bailar, hasta que cae al suelo, sin vida. Albrecht tampoco puede olvidar a Giselle por lo que, al final de la noche, acude a su tumba. Las Willis rodean inmediatamente al joven. Albrecht se ve amenazado por el mismo destino horrible que el guardabosques. Sin embargo, la sombra de Giselle aparece y su eterno y sacrificado amor lo protege, salvándolo de la ira de las Willis.

Las formas blancas y espectrales de las Wilis desaparecen con las primeras luces del alba y la sombra etérea de Giselle también se desvanece. No obstante, Giselle siempre se mantendrá viva en el recuerdo de Albrecht, lamentando la pérdida de un amor, un amor más fuerte que la muerte.