Cada jueves en verano, a las 21.00 horas, se escucha en la Villa el ‘Cañonazo del Marqués’, salva de honor, disparada por un cañón del siglo XVIII fabricado en La Cavada, parte del homenaje de Noja a Luis Vicente de Velasco, ilustre vecino, reconocimiento que le rindieron, durante siglos, sus propios enemigos.

Luis Vicente de Velasco, marinero nacido en Noja en el año 1711, fue militar de la armada española con Carlos III. Destacó por su bravura, valor y pericia, que se difundían como pólvora entre la Corte. El momento álgido de su carrera militar fue su intervención en la defensa del Morro de La Habana en 1762, defendiendo los intereses españoles frente a los ingleses en Cuba, que finalmente le costó la vida.

El valor demostrado por el que fuera calificado como “el capitán más bravo del Rey católico”, le hizo merecedor de un marquesado, otorgado por el monarca a título póstumo.   

El Ayuntamiento ha informado que el homenaje que le rinde el pueblo nojeño consiste en una recreación histórica, en la que se realiza un desfile de soldados tamborileros y un capitán, con los uniformes de gala de la marina española de hace 250 años, que recorren las calles desde el palacio natal de Velasco, hasta la playa de Trengandín. Allí, les esperan los especialistas artificieros para disparar la salva de honor con la que concluye el tributo.

El “cañonazo” se efectúa desde un cañón de similares características a los que portaban los buques de guerra de la Marina española durante los siglos XVII y XVIII. Fabricado en La Cavada, cuyo museo lo ha cedido al Consistorio nojeño para la recreación del evento, cuenta con una longitud de 3 metros y un peso de 3 toneladas.

Esta recreación emula, por un lado, el homenaje que rendían los propios enemigos del capitán nojeño, los marinos de la armada británica, cuyos acorazados disparaban salvas en su honor a su paso a la altura de la costa de Noja hasta bien entrada la década de los cincuenta del pasado siglo; y por otro, el disparo que diariamente tiene lugar en El Morro de La Habana desde hace más de dos siglos, escenario de la muerte de don Luis Vicente de Velasco.