El delegado territorial en Cantabria de SEO/BirdLife, Felipe González, ha afirmado que el voluntariado ambiental en Cantabria ha dado “un salto de gigante”, situando a la región a la cabeza a nivel estatal en cuanto a movilización de personas que “dedican parte de su tiempo” a realizar actividades de conservación del medio ambiente.

Felipe González codirige, junto al director del Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA), Leandro Morante, el seminario ‘Voluntariado ambiental: participación de la sociedad en la conservación del patrimonio natural y la implementación de políticas ambientales’ que ha comenzado hoy miércoles en la sede de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria (UC) de El Torco, en Suances.

Tanto González como Morante pusieron en valor los “10.000 voluntarios” con los que cuenta el plan de voluntariado ambiental Provoca, puesto en marcha por el Gobierno de Cantabria en el año 2012, entonces con una única asociación, quince actuaciones y 250 voluntarios en ese año, y que, en 2015, desarrollará más de 250 actividades en colaboración con más de 30 colectivos ecologistas y conservacionistas.

En opinión del director del CIMA, este plan es “de y para la sociedad”, en el que son los colectivos conservacionistas los que las proponen, dando lugar a las actuaciones que van a lograr que la sociedad esté “mucho más sensibilizada” con la conservación de la naturaleza.

Además, González resaltó que el reto ahora es conseguir mantener el flujo de voluntarios que ha conseguido el plan Provoca, del que consideró ha puesto “un punto de no retorno” hacia lo que, bajo su criterio, debería dirigirse en general la sociedad española, es decir, a conseguir movilizar voluntarios que colaboren en la preservación del medio ambiente.

Para el delegado territorial de SEO/BirdLife, “El voluntariado ambiental es la diferencia entre una sociedad que se muestra pasiva y una que se muestra activa”, al tiempo que aseguró que “no sólo tiene beneficios para el medio ambiente, sino también sobre las personas” y  puso como ejemplo estudios que señalan beneficios sobre la salud de los voluntarios y su estado emocional: ayuda a desarrollar nuevas habilidades como el trabajo en equipo o el uso de herramientas, y a crear comunidad, “a lo que se llama el empoderamiento de la sociedad”, dado que “la gente aprende, toma conciencia y participa, haciendo de nosotros una sociedad mucho menos pasiva y mucho más activa”.

La primera jornada del seminario contó con la participación del profesor de la Universidad Rey Juan Carlos I, Pablo Benlloch, uno de los asesores de la nueva Ley de Voluntariado que, previsiblemente, será aprobada el próximo mes de agosto, que se refirió en su ponencia a los aspectos legales del voluntariado, en la que destacó la importancia de “hacer un poco de pedagogía” y dar a conocer esta nueva normativa “para que la gente la asuma como propia” y explicar, qué labores se consideran como voluntariado y cuáles no.