Una parte de los castros cántabros del Bronce Final y la primera Edad del Hierro localizados estos últimos años en la comarca burgalesa de Las Loras, al noroeste de esa provincia, enclavados en lo que fue territorio histórico de la Cantabria antigua, han sido dados a conocer a la comunidad científica en un primer trabajo que ha sido editado por la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes/Institución Fernán González, conformando el cuarto volumen de la denominada Colección Fernán González.  Los coautores son Ignacio Ruiz Vélez, doctor y catedrático de historia y arqueólogo burgalés; el doctor y catedrático de Historia y arqueólogo cántabro Ramón Bohigas, y el licenciado en Geografía e Historia, periodista y arqueólogo cántabro Alfonso Bourgon de Izarra.

El libro, titulado ‘El patrón de poblamiento en las Loras burgalesas durante el Bronce Final y la primera Edad del Hierro’, recoge parte de los numerosos hallazgos realizados en el noroeste de la vecina provincia durante las campañas de prospección de campo que se realizan sistemáticamente desde 2008 y, en virtud de las características de dichos hallazgos castreños, establece el modelo de poblamiento de los pueblos protohistóricos.  

Este primer libro recoge sólo una parte de los casi 30 asentamientos castreños identificados hasta la fecha, la mayoría pendientes aún de publicar. Pero han aparecido además “interesantes y sorprendentes” vestigios relativos a otros momentos históricos, como las Guerras Cántabras y la Alta Edad Media. Por ello, los tres codirectores de los trabajos explicaron que, en un futuro cercano, tienen intención de abordar otras dos publicaciones que recogerán dichos hallazgos.  “Las evidencias que están apareciendo van a permitir reescribir el conocimiento que se tenía respecto a las primeras fases de la guerra contra los cántabros. Todo apunta a que los castros de Peña Amaya y La Ulaña tuvieron un importante protagonismo y ofrecer resistencia a las legiones, en contra de lo que se creía”, señalaron.

Según explicaron, “el hecho cierto es que el emperador Augusto dirigió personalmente las primeras operaciones en este sector, no contra los ástures y se puso al frente de sus tropas en una primera campaña que resultó un fracaso. Los trabajos realizados nos están permitiendo reconstruir el avance de algunas de las columnas romanas en su penetración por esta parte del frente. A ese increíble nivel de detalle estamos llegando”, puntualizaron.

 “Todo apunta”, señalaron, “a que estos territorios, organizados en circunscripciones de carácter militar, estaban fortificados y defendidos frente a la amenaza musulmana. La mayor parte de estos castillos roqueros quedaron ya abandonados en torno al siglo XII”, añadieron.