Si algo caracteriza a los traductores técnicos, es su formación, ya que la traducción técnica requiere cierto grado de conocimiento de la materia a traducir. Es más, dependiendo del tipo de texto, puede ser que un cierto conocimiento no sea suficiente y exija un traductor de un nivel formativo y de experiencia que vaya mucho más allá.

Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿cómo se puede formar un traductor técnico?

La base fundamental e indiscutible para que un traductor oficial elija su especialidad es que defina qué campo le interesa. Nos encontramos con que el traductor va a tener que llevar a cabo un trabajo continuo de formación en el campo en el que se especialice. Esto significa que va a pasar muchas horas leyendo artículos de Internet, haciendo cursos on-line o presenciales… y esto sólo se puede hacer si uno está francamente interesado en el campo en el que se va a especializar.

Para llegar a ser un buen profesional en traducción técnica hay que tener pasión por el campo de especialización. De lo contrario, no se llegará a ser un profesional completo ya que todas esas horas de estudio y aprendizaje solo se consiguen con mucho interés. Si alguien se mueve sólo por motivación económica (me han dicho que la traducción médica está muy bien pagada) acabará perdiendo el interés y dedicando cada vez menos tiempo a formarse, se hastiará de ese tipo de traducción y acabará sintiéndose frustrado.

Por lo tanto, la traducción técnica requiere profesionales vocacionales que estén en constante formación, que se interesen no sólo por el aspecto terminológico del texto sino también por el fondo, por el asunto del que trata.