La Consejería de Cultura iniciará este año una campaña de prospecciones en el yacimiento de Santa María de Hito, en Valderredible, según han acordado el consejero Francisco Fernández Mañanes y el alcalde de este municipio, Fernando Fernández, en el transcurso de una reunión en la que ambos han coincidido en la “singularidad y riqueza” de este sitio arqueológico.

También han participado en el encuentro la directora general de Cultura, Eva Ranea; el concejal de este mismo ámbito, Javier García, y el doctor Enrique Gutiérrez Cuenca. Se trata de reiniciar los trabajos de investigación que se llevaron a cabo entre 1979 y 1986, dirigidos por Rosa Gimeno, cuando se descubrió la existencia de una necrópolis situada sobre los restos de una villa romana.

Fernando Fernández ha destacado la importancia que tiene para el municipio retomar estos trabajos para poner en valor todo este yacimiento y convertirlo en un polo de atracción para estudiosos procedentes de distintas universidades.

El regidor ha agradecido la “total disponibilidad” del consejero para desarrollar este proyecto y le ha presentado una hoja de ruta para iniciar estos trabajos, que concluiría en el año 2022. A partir de este momento, he explicado, se iniciarán las reuniones técnicas para detallar el plan de trabajo.

El yacimiento arqueológico de Santa María de Hito, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), se divide en dos partes. Por un lado, está la villa tardorromana, en uso entre los siglos finales del siglo III y V d.C. y caracterizada por su planta de tipo nórdico y su construcción en terrazas conectadas mediante escaleras para salvar el desnivel de la ladera. Se trata de la parte noble de un gran complejo rural, con salas calefactadas mediante hipocaustos y otras con paredes estucadas y pintadas.

Por otro lado, sobre las ruinas de la villa, en un momento indeterminado entre los siglos VI y VII, se instala una necrópolis de inhumación (unas 400 sepulturas), caracterizada por la presencia de tumbas de fosa, simple y con murete, acompañadas de ataúdes. Esa necrópolis irá evolucionando hacia el típico cementerio medieval de tumbas de lajas y sarcófagos, ordenado, muy probablemente, por una primitiva iglesia situada bajo la actual, de fábrica románica.

A partir del s. XII, la necrópolis se abandona. De la fase tardoantigua destaca, entre todos los materiales, el espectacular broche de cinturón de hueso. Se trata de una guarnición formada por una placa rectangular y una hebilla articulada a ésta. Ambas están profusamente decoradas con motivos geométricos, vegetales y animales: sogueados, espigas, frisos de trifolias formando arquerías y, como motivo central, aves afrontadas a árboles de la vida.