El Anillo Verde de la Bahía de Santander, la red de reservas naturales que Fundación Naturaleza y Hombre (FNyH) gestiona en el entorno de la bahía, “se fortalece” ahora con la firma de dos nuevos acuerdos con las juntas vecinales de Igollo de Camargo y de Pámanes, por los que la Fundación se encargará de la gestión de los espacios de la Cueva del Juyo y el bosque de El Monterín (en Igollo), y de los Pozos de Valcaba (en Pámanes).

La gestión se llevará a cabo a través de dos acuerdos de “Custodia del Territorio”, por los que las juntas vecinales de Igollo y Pámanes, propietarias de los terrenos, confían su conservación a la FNyH durante los próximos 25 años.

Durante ese tiempo, la Fundación se compromete a llevar a cabo actuaciones como la divulgación y señalización que favorezcan el conocimiento de los valores ambientales del paraje; la realización de actividades de educación ambiental dirigidas tanto a público general como a escolares; el estudio y monitorización de los espacios para conocer las necesidades de los mismos en cuanto a conservación; o el aumento de vegetación autóctona.

El entorno de la Cueva del Juyo, uno de los espacios que forman parte del acuerdo con la Junta Vecinal de Igollo de Camargo, es un paraje en el que predominan encinares entremezclados con roca caliza y eucaliptos.

La cueva, uno de los principales, aunque desconocidos, yacimientos paleolíticos de Cantabria, por los restos que alberga, ha sido calificada por arqueólogos y medios de comunicación, como The New York Times, como el “lugar sagrado más antiguo” del mundo.

El Monterín, por su parte, que se encuentra delimitado al este por la cantera La Verde, es el mayor encinar cantábrico de Camargo, y tiene además una curiosa formación de rocas calizas en forma de canales, lo que se conoce como lapiaz.

Los Pozos de Valcaba, por último, se sitúan al pie de la ladera sur de Peña Cabarga, en Pámanes, y son, a juicio de Carlos Sánchez, presidente de Fundación Naturaleza y Hombre, un paraje “formidable”. El conjunto lo componen dos lagunas o pozos de origen minero que se formaron durante los trabajos de extracción de hierro que, desde la época romana hasta finales del siglo XX, se llevó a cabo en distintos puntos del macizo, como Cabárceno.

Ambas lagunas están rodeadas por diferentes ecosistemas típicos en Cantabria, como el encinar sobre roca caliza, el bosque mixto de frondosas o el bosque de ribera, refugio a multitud de fauna, como el tejón, el jabalí, el corzo, la cigüeña blanca, el alimoche, etc

Al cese de la explotación minera no le siguió un proceso de restauración, por lo que la zona se vio también colonizada por especies vegetales invasoras como el plumero, la falsa acacia o el eucalipto. Trabajos previos de FNYH redujeron esta ocupación del territorio, y ahora el acuerdo firmado con la Junta Vecinal de Pámanes prevé más trabajos para erradicarla

El proyecto LIFE “Anillo Verde de la Bahía de Santander: conectando la naturaleza y la ciudad” integra espacios degradados pero de gran valor ecológico en torno a la bahía, tanto en los municipios limítrofes con la misma como en otros más alejados. Se encuentran, como explica el presidente de FNYH, en áreas “muy pobladas, con mucha presión, pero en las que han quedado restos de naturaleza” que merece la pena conservar.