Una empresa de reformas integrales se entiende, en general por el público, como “alguien” que hace una reforma completa de un local, oficina y/o vivienda.

Pero una empresa de reformas integrales debe de ser mucho más que una empresa que ejecuta una obra completa. Una empresa de reformas integrales debe acompañar al cliente desde el momento en el que este decide llevar a cabo una idea de reforma de un espacio.

El alcance se puede iniciar desde el asesoramiento al cliente en el momento en el que desea elegir un espacio para reformarlo y culminar en el momento de la entrega de la llave para que pueda iniciar la actividad. La empresa debe ayudar al cliente en la gestión de las licencias municipales asociadas a cualquier reforma integral y asesorarle durante el desarrollo del proyecto.

Además de llevar a cabo la reforma integral del espacio, la empresa debe constatar que su realización sea conforme con el diseño escogido por el cliente, así como el cumplimiento de la normativa que le sea exigible a la actividad asociada.

Una empresa de reformas integrales debe de contar gestores que sepan asesorar al cliente acerca de la reforma que se quiere realizar, que conozcan la normativa tanto municipal como de ámbito nacional. Además, debe contar con profesionales técnicos y diseñadores que acompañen al cliente en el diseño de la reforma según la actividad a desarrollar, así como arquitectos técnicos y encargados responsables.

Además de tener los técnicos cualificados para su trabajo, a la empresa de reformas integrales se le debe de exigir que tenga el seguro de responsabilidad civil. Todo ello hace que sea una empresa que pueda ofrecer unas mínimas garantías para poder afrontar la inversión de una reforma integral. Asimismo, cuando el cliente no tiene muy claro lo que quiere, conviene dejarse aconsejar por los profesionales que cuentan con los medios y la experiencia necesaria.