La Dirección General de Cultura ha sometido a información pública por el plazo de un mes el expediente para la declaración de la Trova Montañesa como Bien de Interés Local Etnográfico Inmaterial, para que los interesados puedan presentar alegaciones.

La Comisión Técnica de Patrimonio Etnográfico y Paisaje propuso la incoación de expediente para la declaración de la Trova Montañesa, en los valles de los ríos Saja y Nansa, como Bien de Interés Local Etnográfico Inmaterial, y la jefa de Servicio de Patrimonio Cultural se pronunció en el mismo sentido.

La Trova Montañesa es una de las manifestaciones más peculiares y propias de la cultura pastoril y ganadera del occidente cántabro, donde aparece llena de raigambre y particularidad.

La trova es una versificación popular campesina que se recitaba y cantaba, tradicionalmente, entre los pastores y vaqueros en las reuniones vecinales, en las cantinas y tabernas y en las ferias y festejos. En concreto, era una manifestación muy propia de las comunidades de vaqueros de vacas tudancas de los valles medios y altos de los ríos Saja, Nansa y Bullón.

Dada su tipología, estas versificaciones cumplen varias funciones de enorme significado societario que tienen por objeto incrementar la cohesión social y corregir o neutralizar las amenazas en ese sentido. Por una parte, a través de los relatos y sucedidos a vecinos y vaqueros, se fomenta el conocimiento común de acontecimientos relevantes de la vida cotidiana, y por otra, mediante la crítica de determinadas actitudes y acciones, cumplen la función correctora y sirven para reprenderlas y censurarlas, en la medida en que pueden amenazar el equilibrio social del colectivo.

Originariamente, los pastores y vaqueros de la aldea, a menudo los propios padres o hermanos mayores en casa y los miembros de la sociedad de mozos del pueblo, transmitían las formas de versificación de las trovas al tiempo que las propias trovas retenidas en la memoria.