La exposición ‘La imagen de la Cruz’, en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana (Camaleño), se incorpora al programa artístico organizado por la Consejería de Cultura en torno a las rutas del Camino Norte de Santiago y el Lebaniego.

La exposición, que permanecerá abierta al público hasta el 1 de mayo, pretende mostrar y explicar los diferentes momentos y formas que ha adoptado la cruz a lo largo de los siglos a través de obras singulares depositadas en el Museo Diocesano de Santillana del Mar.

El objetivo es, con motivo de la celebración del Año Jubilar Lebaniego, reflexionar sobre este símbolo cristiano y conocer la evolución de su iconografía a lo largo de la historia, una evolución similar y adecuada al desarrollo del pensamiento católico pero introduciendo variantes tanto en el símbolo como en el significado.

En Cantabria existen muestras muy notables de este proceso temporal que se extiende desde el siglo VI hasta nuestros días y que tiene su reflejo en objetos y materiales diversos que se pueden contemplar en esta muestra.

Desde los primeros momentos del Cristianismo en nuestra región, coincidente con la época visigoda, la representación de Cristo y de la cruz se hace por medio de signos (la esvástica, fíbula de la cueva de las Penas) y símbolos (el cordero de la misma fíbula). La decoración vegetal con las flores de 4 y 6 pétalos, en forma de cruz y de Crismón, se extiende hasta la época mozárabe y comienzan a aparecer cruces latinas y patadas en estelas funerarias y cancelas, como la de Lebeña.

A partir del Románico comienzan las cruces procesionales, las cruces de altar y las cruces relicario, en las que la representación de Cristo va cambiando según se aluda a la naturaleza divina (Cristo en Majestad) o a la naturaleza humana (Cristo denudo, clavado en la cruz).

En el Gótico se impondrá esta visión humana de Jesús, con gran realismo para mover el sentimiento. Los demás movimientos religiosos (devocionales, místicos, y populares) introducirán cambios en la forma y decoración de la cruz y la imagen de Cristo hasta llegar al Barroco, en que se extenderá la idea de la pasión y la compasión, a través de la expresividad formal y gestual, que llega hasta nuestros días.