Un ciudadano español del siglo XX tenía una esperanza de vida de apenas 34 años. Hoy, sabemos que podría llegar a vivir hasta los casi 90 años en 2066, según los datos del Censo de Población y Vivienda del INE. La población centenaria se prevé que pase de aproximadamente 16.000 personas a 222.000 en 2066.

Estos años ganados de más nos dan la maravillosa oportunidad de completar nuestras listas de quehaceres pendientes en la vida o sencillamente de ver crecer a nuestras familias. El gran reto que tenemos es disfrutar de una vejez saludable que no se vea limitada por una pérdida de movilidad en un estadio prematuro de estos años ganados que, además, puede verse agraviada por la falta de accesibilidad universal en nuestro entorno.

Una práctica saludable, incluso para la tercera edad, es la realización de ejercicio de forma regular. La OMS recomienda que para las personas de 64 y más años es bueno practicar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, o al menos 75 minutos semanales de actividad física intensa, o una combinación equivalente entre actividad moderada e intensa, para prevenir problemas cardiorrespiratorios o sencillamente mejorar el estado muscular o la salud ósea o funcional.

La disminución de nuestras capacidades, el sedentarismo, el miedo a salir de casa o las barreras arquitectónicas son algunas de las circunstancias que poco a poco influyen en una pérdida de libertad por parte de las personas mayores.

La realización de ejercicio físico depende de cada uno, pero la adecuación del entorno accesible, depende nuestra sociedad y de la empatía y de la capacidad de cada uno de ponerse en los zapatos del otro.

Hoy en día, entidades y fundaciones, como la Fundación Mutua de Propietarios, intentan apoyar mediante ayudas a la accesibilidad a la vivienda y su entorno; pero es igualmente necesario hacer una reflexión a nivel individual sobre la importancia de ayudar a las personas que padecen movilidad reducida que se encuentran presas en sus casas, ya que, al final, algún día nosotros podemos llegar a ser esa persona, ese amigo o ese vecino.