Generalmente, cuando se habla de las ventajas que puede aportar el contar con un seguro de hogar se tiende a pensar en su utilidad para propietarios de viviendas. Sin embargo, este tipo de pólizas también pueden ser muy útiles para aquellos que deciden vivir de alquiler.

El pasado año el porcentaje de españoles que vivían de alquiler alcanzaba el 22,2 %, lo que supone un aumento del 5,2% respecto al año 2012. Cada vez más personas están optando por alquilar una vivienda en vez de comprarla, pero muchos de los inquilinos desconocen la importancia de adquirir un seguro de hogar para proteger tanto sus pertenencias como el lugar en el que se comenzará a vivir.

Por lo general, en Santander un seguro de hogar suele contar con ciertas coberturas básicas ante situaciones que nos pueden ocurrir a todos en una vivienda, tanto si somos propietarios como si somos inquilinos. Cuando entramos a vivir en un inmueble no siempre nos planteamos los daños que pueden ocasionar en nuestros bienes de valor las goteras y escapes de agua, los desastres meteorológicos como lluvias torrenciales o granizadas, o un incendio, entre otras muchas cosas.

De hecho, este tipo de percances no siempre afectan solo a nuestra vivienda (comprada o alquilada) y nuestros bienes; también existen situaciones en las que podemos producir daños involuntarios a otra u otras personas. Aquí es cuando vemos lo importante que es contar con un seguro de hogar que incluya en sus coberturas lo que se conoce como responsabilidad civil, y que pueda hacerse cargo de la indemnización pertinente, así como de nuestros gastos de defensa.

Las aseguradoras ofrecen una gran cantidad de coberturas para sus clientes. Muchas permiten ampliar los servicios básicos incluyendo otras opciones que pueden ser de gran utilidad para propietarios (además de contar con un seguro contra inquilino moroso), como la reparación de electrodomésticos, o asistencia del hogar; y también para los inquilinos, como los alimentos refrigerados y fármacos, o el robo complementario.

Es por eso que lo mejor es contactar con una compañía de seguros de hogar o un mediador que ofrezca un asesoramiento personalizado para elegir la póliza que mejor se adapte a nuestra condición de propietario o de inquilino de alquiler.