Dentro de la dieta mediterránea el marisco es uno de los alimentos mejor valorados debido a su delicioso sabor y a los numerosos beneficios que otorga a nuestro organismo por sus propiedades nutricionales. Además, es posible prepararlo de diferentes maneras y acorde a todos los gustos, lo que lo convierten en un indispensable de la gastronomía española.

Desde siempre, las zonas costeras como A Coruña, Vigo, Santander, Huelva, etc. han cosechado fama de ser los mejores lugares para disfrutar de un delicioso plato de marisco,. Sin embargo, desde hace algún tiempo, otras áreas interiores del país como Madrid, Zaragoza o Salamanca están empezando a ser muy valoradas por los consumidores gourmet.

Esto se debe a que hoy en día las distribuidoras de pescados y mariscos cuentan con las más avanzadas tecnologías para hacer llegar a cualquier parte de España los productos del mar en unas condiciones óptimas y en un tiempo récord. Ahora, el pescado y marisco que se captura la noche anterior en los mares españoles se sirve al día siguiente en los platos de los restaurantes de la capital y otras ciudades no costeras; es decir, en menos de veinticuatro horas.

Además, las cámaras frigoríficas que se utilizan en el transporte de productos del mar permiten un perfecto estado de conservación del pescado y marisco que proviene de la costa, lo que hace que no pierda ni un ápice de frescura al consumirse en las zonas del interior.

De hecho, se dice que en la capital “se encuentra el mejor puerto de mar” y es que las marisquerías madrileñas están recibiendo muy buenas críticas por la calidad de su producto por parte de un público cada vez más exigente en cuestiones gastronómicas.

Por tanto, aunque el resultado final queda en manos del buen hacer del cocinero, es posible tomar un buen plato de marisco fuera de las costas españolas al menos en cuanto a calidad de la materia prima. Eso sí, nada iguala a comerse una mariscada con vistas al mar, y eso, el interior no lo tiene.