Para poder vivir de alquiler en Santander es necesario cumplir con una serie de obligaciones como inquilinos. Y, aunque contratar un seguro de hogar no es mandatorio, sí que ofrece numerosas ventajas a los arrendatarios que alquilan un inmueble.

Un arrendador no puede imponernos que contratemos un seguro de hogar, pero es algo que nos interesa como inquilinos, principalmente de cara a proteger nuestros propios bienes. Por lo general, este tipo de seguros ofrecen amplias coberturas ante situaciones a las que todos estamos expuestos, como robo y desperfectos, daños eléctricos provocados por nuestros electrodomésticos, inundaciones o incendios provocados de forma accidental, etc.

De igual manera, los arrendadores también tienen seguros a su disposición para garantizar la protección de su inmueble, como el seguro de impago de alquiler (frente a los habituales casos de morosidad que se dan en la actualidad) o el seguro de hogar para proteger el continente de su vivienda o los bienes que se encuentran en la propiedad que ha alquilado.

No obstante, si como inquilinos producimos un daño en el inmueble que hemos alquilado o en inmuebles de terceros y no contamos con un seguro de hogar que incluya coberturas esenciales (como responsabilidad civil), tendremos que correr con los gastos derivados del siniestro que hemos ocasionado, ya que no estarán cubiertos por la póliza de hogar del propietario.

Es por ello que, a pesar de que, a la hora de comenzar a vivir de alquiler en una vivienda, contratar un seguro de hogar puede verse como un gasto extra del que no obtenemos retorno inmediato, la realidad es que estas pólizas suponen un ahorro importante teniendo en cuenta el desembolso al que hay que hacer frente en caso de que se produzca un siniestro.