La Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) ha rendido homenaje póstumo este lunes al que fuera director del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, José Antonio Lasheras, fallecido el pasado mes de febrero en un accidente de tráfico, destacando que fue un «trabajador incansable» y un hombre «vitalista, valiente y generoso».

Así, en un discurso emocionado, además de realizar una semblanza de Lasheras, Fatás ha recordado «al compañero y amigo, esta es la verdadera ausencia». «Era vitalista, amigo de sus amigos, amante de su familia, con una fina ironía», ha manifestado durante un acto que ha tenido lugar con motivo de la celebración de la ‘VI Escuela de Arte y Patrimonio ‘Marcelino Sanz de Sautuola’ que se celebra en la UIMP dedicada a la protección legal y policial del Patrimonio Histórico y que dirige la propia Fatás.

De este modo, ha destacado de Lasheras, quien dirigió en varias ocasiones las jornadas de esta escuela e iba a estar presente estos días, que era «puro carisma» y que se siente «afortunada» de haber conocido y haber compartido con él «momentos alegres y tristes». «Te echamos de menos. Hasta siempre, José Antonio. Hasta siempre, maestro», ha finalizado Fatás, emocionada.

El subdirector general de Museos del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), Miguel Angel González, ha manifestado que «hay personas que dejan un vacío importante y en José Antonio es evidente», ya que es una «importante pérdida en el campo de la investigación» y en la arqueología.

González, que ha hecho hincapié en la «preocupación por la difusión de las acciones del museo, la vinculación (de Altamira) con el territorio y la comunicación en redes sociales» de Lasheras, ha puesto de relieve que éste, que ocupó el cargo de director del Museo Altamira desde 1991 hasta su muerte, «convirtió el museo en una institución viva y llena de proyectos, con tanta imaginación desbordante». «El mundo de los museos se ha visto ‘shockeado’. Era una persona vocacional, era un trabajador inagotable, defendía incansablemente aquello en lo que creía, era profundamente creativo y sus trabajos hicieron crecer Altamira. Era un gran comunicador, una persona con presencia, con carisma, absolutamente vital» y ha apuntado que Lasheras era «un gran equilibrista, porque mantener relaciones entre todas las Administraciones no es sencillo y él lo logró».

Por su parte, el rector de la UIMP, César Nombela ha manifestado que «para nosotros es fundamental recordar a José Antonio Lasheras, de quien habría que resaltar que como impulsor de la neocueva fue capaz de perpetuar el disfrute de ese lugar único que es la cueva de Altamira. «El rastro de Altamira supone que podamos ser más conocedores y admiradores de lo que supone la condición humana. El patrimonio de Altamira desborda a Cantabria, a España y a la Humanidad», ha opinado, al tiempo que ha afirmado que el trabajo de Lasheras es el «testimonio de hacer bien lo más noble para lo que estamos dotados: el conocimiento y, en su caso, el conocimiento sobre nosotros mismos».

Al acto han acudido familiares del fallecido, como su hija Marta; el consejero de presidencia del gobierno cántabro, Rafael de la Sierra, la presidenta del Parlamento de Cantabria, Dolores Gorostiaga, el director del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, Roberto Ontañón. 

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