El consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, y la consejera de Desarrollo Rural y Recursos Naturales del Principado de Asturias, María Jesús Álvarez, han procedido a la suelta de dos pollos de quebrantahuesos, Julia y Jana, dentro de los límites del Parque Nacional de los Picos de Europa. Proceden del Pirineo aragonés.

Estos ejemplares se suman a los otros dos ya liberados la pasada semana, Cares y Vitorina, a otro que se liberará en breve y a los ocho pollos de años anteriores. Esta acción de conservación de la rapaz, que está amenazada en toda España, pretende consolidar su reintroducción en la Cordillera Cantábrica y forma parte del proyecto LIFE+ Red Quebrantahuesos de la Unión Europea, en el que Aragón participa de manera relevante.

En la liberación han estado presentes la directora general de Sostenibilidad de Aragón, Sandra Ortega, el director general de Recursos Naturales de Asturias, Manuel Calvo, y el director de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), Gerardo Báguena.

Los dos jóvenes quebrantahuesos proceden del rescate de puestas naturales en nidos de las montañas oscenses que se saben inviables por el seguimiento histórico que se realiza de ellos y en los que se ha constatado un reiterado fracaso reproductor.

Así, el pasado invierno cinco huevos fueron recogidos por técnicos y naturalistas dela FCQ y fueron trasladados para su incubación artificial en el Centro de Cría y Rescate del Quebrantahuesos. El centro fue construido hace siete años por el Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad en la finca de La Alfranca (Pastriz, Zaragoza) para sacar adelante este proyecto de cesión y cooperación con otras administraciones implicadas en la conservación de la biodiversidad española.

Olona ha destacado que Asturias y Aragón no solo tienen los parques nacionales más antiguos de España, sino también espacios ideales para el quebrantahuesos y la voluntad de recuperar esta especie en peligro de extinción. «Para nosotros es un patrimonio natural, un reservorio genético del que presumimos, pero también es un recurso social, turístico, económico que queremos compartir con espíritu de colaboración, pero también con interés, porque si no expandimos la presencia de la especie, no podemos garantizar su estabilidad», ha señalado.

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