Cerca de trescientos deportistas de varias comunidades autónomas e incluso de otros países europeos participarán en la IV edición del Desafío Cantabria, que se celebrará este fin de semana, 14 y 15 de octubre, y que está considerada como una de las pruebas más duras y difíciles del calendario regional.

La salida tendrá lugar en la medianoche del jueves, en la ría de San Vicente de la Barquera, en el Parque Natural de Oyambre, y finalizará al mediodía del día siguiente, en Espinama, en el Parque Nacional de los Picos de Europa, tras recorrer escenarios naturales que discurren por zonas de litoral, media y alta montaña.

El recorrido de este año ha aumentado su dificultad, «lo que es todo un aliciente para los participantes», según han destacado los organizadores.

Organizada con el apoyo de la Consejería de Deporte del Gobierno regional, la prueba está diseñada para corredores experimentados -hasta ahora se han inscrito 280- que tendrán que afrontar el reto de superar 12.000 metros de desnivel a lo largo de casi 90 kilómetros. A ello se une el llamado Medio Desafío, que tiene un recorrido de unos 30 kilómetros y que finaliza en Cicero, Peñarrubia.

Un total de ocho ayuntamientos (Val de San Vicente, Herrerías, Lamasón, Peñarrubia, Cillorigo de Liébana, Potes, Camaleño y San Vicente de la Barquera) se han unido para que la prueba sea posible.

La organización ha priorizado la seguridad de los corredores, que dispondrán de numerosos puestos de avituallamiento y de control médico, en una carrera que estará vigilada por jueces de la Federación Cántabra de Montaña y Escalada, y que contará con la ayuda y protección de la Guardia Civil y voluntarios.

Se está valorando la posibilidad de que el año que viene la meta se ubique en Santo Toribio de Liébana, coincidiendo con la celebración del Año Jubilar.

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