El Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria (MAS) estrena este viernes la temporada de este año, con la inauguración de una exposición de doce piezas de Jorge Oteiza (1908-2003), once esculturas y una de sus ‘cajas vacías’, que «palpitan y brillan per se», y recuerdan su papel como «epicentro» de la escultura española en la segunda mitad del siglo XX. 

Así lo ha presentado, al menos, en rueda de prensa el director del MAS, Salvador Carretero, que es uno de los comisarios de esta exposición, que abarca veinte años de la obra de este artista, de 1949 a 1969, y muestra un fondo escultórico «muy ligado» al macroproyecto del santuario de Aránzazu, en el que participó este artista vasco, natural de Orio (Guipúzcoa). 

Según Carretero, que lo considera un «genio» del arte español «fundamental», «muchas» de las piezas corresponden al periodo preparatorio y de investigación para las esculturas del Santuario de Arantzazu. 

«Son bocetos pensamientos, investigaciones abiertas con las que el autor busca reflejar la intensidad de la espiritualidad popular enraizada en sentimientos tan originarios, tan fuertes como el lugar donde se ubica el santuario, rodeado de barrancos, peñas, oquedades, acantillados», ha apuntado el MAS. 

Las piezas de Oteiza que se muestran en la planta 0 del MAS contienen, según ha explicado el director del Museo, algunos de los rasgos propios del artista, como el afloramiento de las manos y los dedos del artista en cada obra o la equiparación en importancia del «vacío» y el «lleno», esta última una característica que luego seguirían otros escultores como Eduardo Chillida.

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