Las cuevas de Altamira permitirán visitas experimentales a partir de este mes de enero en base a los informes científicos y dentro del programa de investigación que se lleva a cabo sobre la accesibilidad de la cueva original.

El objetivo es analizar el impacto que la presencia humana puede ocasionar sobre la conservación de la cueva. Se permitirán grupos de cinco personas (más un guía) por semana hasta el mes de agosto. Este periodo de visitas podrá sufrir modificaciones y cambios en función del Programa de Investigación.

Las personas que accedan a las visitas experimentales, se elegirán por sorteo entre las que se encuentren en el museo en los días programados para la visita experimental.

Para poder participar en esta actuación con fines científicos, a su entrada al museo, el día en el que se vaya a llevar a cabo la visita, se ofrecerá a los visitantes que lo deseen rellenar un formulario con sus datos de contacto. Asimismo, se informará de las limitaciones de accesibilidad física que presenta la cueva. Una hora antes de la entrada a la cueva se extraerán aleatoriamente cinco formularios que identifiquen a los visitantes elegidos y se les comunicará su elección.

Visitas de 37 minutos

El Programa de Investigación ha definido unos protocolos de acceso que establecen una duración de la visita de 37 minutos y un itinerario con tiempos de permanencia definidos para cada estancia. Los visitantes deberán vestir monos desechables, gorro, guantes, mascarillas, así como un calzado especial o lavado de suelas. Se evitará en todo momento el contacto con la roca y la toma de imágenes.

En las visitas se controlará en el interior de la cueva la temperatura del aire y de la roca, la humedad relativa del aire, la contaminación microbiológica, las aguas de infiltración, el radón y el CO2, entre otros, y sus posibles efectos en la conservación y estabilidad de la cavidad, condicionarán la futura gestión del bien cultural y la continuidad de las visitas.

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