Directamente desde Argentina llega a la Muestra Internacional de Teatro ‘Solo tu’ la obra ‘Dalias de dormida luna’, de la autora e intérprete Andrea Juliá, un poderoso homenaje a la identidad, el exilio y la memoria, que ha cosechado numerosos premios en toda Latinoamérica. Las funciones serán el 31 de marzo y 1 de abril a las 20 horas en la Teatrería de Abrego.

Margarita Xirgu partió de gira teatral con su compañía desde España hacia América en enero de 1936 despidiéndose de Federico García Lorca, su amigo entrañable, con la promesa de reencontrarse en México, pero la Guerra Civil española lo impide ya que el poeta es uno de los primeros asesinados por la dictadura.

La actriz mantiene viva su obra, siendo Yerma uno de los textos más interpretados y dirigidos por ella, que decide sostener en su exilio hasta su muerte, 33 años después. «Dalias de dormida luna» juega desde la poesía con los recuerdos y los personajes del pasado que se alojan en el cuerpo de la actriz, junto con la fragilidad del exilio y la carga dramática de Yerma; en la promesa de un reencuentro que tarda en llegar.

El espectáculo es una creación artística integral del grupo Teateatro de Buenos Aires, y contó con el aporte de Miguel Ángel Nigro y la colaboración de Éstel Gómez en la asistencia de dirección.

Desde lo más despojado y austero de un espacio que muestra un teatro vacío, de paredes sin telón de fondo, sin bambalinas ni patas laterales; la puesta en escena apunta a entablar un espacio íntimo y espectacular, casi como si fuese un rezo para potenciar las palabras que, como drama poético se desgarran y anidan en lo más profundo del cuerpo de una actriz/mujer/personaje.

Ella, Margarita Xirgú, se desdobla entre los fantasmas del pasado y los pensamientos que se disparan en un tratamiento de luz importante con recortes de zonas de luces y sombras y que apuntan a destacar las frases que se fugan y confunden con los recuerdos de «Yerma» y de la tumultuosa vida de la actriz.

Canciones infantiles, objetos, poesía, danza e intensas imágenes contenidas en el espacio sonoro, a través una música original que se gestó en la investigación. A la vez, silencios profundos, recorren a modo de rompecabezas, los últimos momentos compartidos con Federico García Lorca.

Una propuesta que utiliza pocos elementos escénicos, sólo los indispensables para un accionar que bucee y se manifieste más por los impulsos internos, que por su manifestación exterior en el espacio; evitando en lo posible lo cotidiano naturalista.

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