La Universidad de Cantabria ha fabricado en sus laboratorios, con una impresora 3D, un total de 36 arrecifes artificiales que están siendo colocados en los fondos marinos de la bahía de Santander y de otras tres localizaciones en ciudades de Francia, Reino Unido y Portugal.

Un equipo de buzos ha colocado hoy miércoles nueve de esas piezas llevadas en barco desde el muelle de Pedreña hasta un punto ubicado entre las islas de la Torre y Horadada, frente a La Magdalena, bajo la supervisión de la investigadora Elena Blanco, del grupo de Tecnología de la Construcción (GITECO).

Liderado por el catedrático Daniel Castro, este equipo de la Escuela de Caminos participa junto a los de instituciones de los citados países europeos en el proyecto 3DPARE, cuyo objetivo es estudiar cómo esos arrecifes pueden servir para recuperar la biodiversidad en ecosistemas marinos degradados, como los entornos portuarios.

«Vamos a observar cómo influyen los distintos materiales y diseños de las piezas en la variabilidad de las especies que van a aparecer», explica Blanco.

En una primera fase del proyecto, los investigadores estudiaron los materiales más adecuados en cuanto a resistencia y facilidad de impresión, analizando las características de más de 150 muestras y seleccionando las seis mejores, que fueron probadas sumergiéndolas en Puerto Chico. Cemento, geopolímero o áridos procedentes de residuos han sido algunos de los materiales probados, con la intención de desarrollar morteros más sostenibles.

De esos seis materiales se seleccionaron finalmente dos para fabricar los arrecifes, bajo criterios como la resistencia a medio plazo, el coste, el impacto ambiental y la biomasa adherida. La impresión de las 36 piezas comenzó a finales de octubre de 2019 y ha finalizado a mediados de febrero de 2020. Cada pieza llevaba un día de trabajo con la impresora 3D y pesa una tonelada.

Su colocación en los fondos marinos de Santander, Caen, Bournemouth y Oporto estaba prevista para marzo pero finalmente ha tenido lugar ahora y se ha aprovechado el momento de marea baja y poco viento para facilitar las maniobras. En cada localización se han situado conjuntos idénticos formados por ocho arrecifes de dos tipos de materiales y cuatro formas diferentes (cúbica o aleatoria, emulando una roca natural, y con protuberancias externas grandes o pequeñas), además de una pieza de control con dos acabados diferentes (liso y rugoso).

Los diseños se han definido teniendo en cuenta el conocimiento biológico en cuanto a tamaños de los huecos para que entren determinado tipo de peces, biorreceptividad, adherencia de algas.. Para fabricar las piezas, además de adaptar la máquina 3D se ha puesto a punto la técnica de impresión de voladizos, cúpulas y galerías, ya que no estaba desarrollada.

Ejecutada la colocación de los arrecifes en los fondos, los investigadores de 3DPARE monitorizarán y seguirán su evolución durante los próximos dos años, tomando muestras y observando el crecimiento, atracción de fauna y flora, etc., con el objetivo final de estudiar cuáles son los materiales y formas más idóneos para regenerar vida marina en cada una de las cuatro ubicaciones.