Cantabria rindió ayer miércoles un homenaje a los donantes de sangre «más fieles» de la región: 50 personas que han realizado más de medio centenar de donaciones a lo largo de su vida, un gesto generoso y altruista con el que salvan la de unos 90 pacientes al día.

En concreto, 33 hombres y 17 mujeres han sido reconocidos por la Federación Española de Donantes tras haber acudido a donar más de 60 y 75 veces, respectivamente, en una Comunidad Autónoma con una de las tasas de donación más altas de toda España.

«Necesitamos que sigan ahí. Necesitamos que haya muchos más», les ha dicho el director del Banco de Sangre de Cantabria, José Luis Arroyo, que cree que los donantes no necesitan reconocimientos ni insignias, pues donar sangre es «su mayor satisfacción». Por eso, les ha pedido que intenten «contagiar» su «espíritu de generosidad».

Se lo ha dicho en el tradicional acto de entrega de distinciones a los Grandes Donantes de Sangre, que se ha celebrado en el Hospital Valdecilla y que también ha concedido el Mérito Nacional a la Donación Altruista al colegio Sagrados Corazones de Torrelavega.

A la cita ha acudido, como todos los años, el presidente autonómico, Miguel Ángel Revilla, que les ha dado las «gracias» por su «impresionante generosidad y altruismo», toda vez que «salvan a 90 personas al día de la muerte segura» al tiempo que hacen la vida «razonablemente plácida» a otras 350.

Por eso, Revilla nunca falta a este acto, porque para él «no hay otro más importante». «Qué menos que venir aquí todos los años para pronunciar la palabra gracias», ha declarado.

A su juicio, los donantes se distinguen por ser «buenas personas», una cualidad que constituye «el mejor título que se puede tener en la vida» y que «no se aprende, sino que se nace con ello».

En el homenaje también ha intervenido el nuevo consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez, que se ha estrenado así en un acto público desde que asumió el cargo.

En su intervención ha calificado a los donantes como «héroes», y ha opinado que constituyen «la mejor imagen de una Comunidad Autónoma pequeña en tamaño y población, pero muy grande en valores como la cooperación y la fraternidad».

Rodríguez ha aprovechado para recordar que la necesidad de sangre es «permanente y creciente», por lo que sin el «gesto altruista y solidario de los donantes» se pondría en riesgo la prestación de la asistencia sanitaria.

Además, ha apostado por fomentar la labor de concienciación y normalización de las donaciones como algo habitual «ya que es absolutamente imprescindible donar periódicamente» y convertirlo en rutina.

Por eso, ha realizado un llamamiento a la comunidad educativa para que transmita a los jóvenes «la necesidad de mantener y fortalecer el sistema de donaciones» con un gesto tan pequeño, y para que la región siga creciendo en donantes y donaciones y continúe siendo un «referente» a nivel nacional.