Cantabria prevé ampliar su oferta de plazas residenciales para personas mayores a partir de 2028 con la puesta en marcha de al menos tres nuevos centros. Los proyectos contemplados por la Consejería de Inclusión Social incluyen dos residencias en Santander y una en Guarnizo, en Astillero.

A estas actuaciones se sumaría el futuro complejo asistencial de Parayas, en Camargo, concebido para ofrecer tanto plazas asistenciales como otros recursos vinculados a la atención sociosanitaria.

La consejera de Inclusión Social, Begoña Gómez del Río, ha explicado que las nuevas residencias se proyectan en aquellas zonas donde existe una mayor demanda de plazas asistenciales, especialmente en el arco de la Bahía.

El Gobierno de Cantabria también trabaja en el refuerzo de servicios como la teleasistencia, en respuesta a la tendencia de muchas personas mayores de permanecer durante el mayor tiempo posible en su propio domicilio.

Más recursos ante el envejecimiento de la población

El complejo previsto en Parayas tendrá un planteamiento más amplio. Además de responder a la necesidad de plazas asistenciales, contará con recursos sociosanitarios, entre ellos una unidad destinada a personas que ya no necesitan permanecer hospitalizadas pero que todavía no pueden regresar a su domicilio.

También se prevé que el complejo disponga de un espacio sociosanitario y una unidad de atención al daño cerebral adquirido.

Por su parte, el consejero de Salud, César Pascual, ha señalado que Cantabria parte de una posición favorable tanto en el ámbito sanitario como en el de los servicios sociales para afrontar las necesidades derivadas del crecimiento de la población mayor. No obstante, ha apuntado que será necesario seguir incorporando nuevos recursos y aumentar progresivamente los servicios.

Estas actuaciones se enmarcan además en la Estrategia de Coordinación Sociosanitaria presentada por las consejerías de Inclusión Social y Salud. El documento pretende establecer una hoja de ruta para atender a una población cada vez más envejecida y con mayores necesidades asistenciales.

Uno de los objetivos principales será reforzar la coordinación entre los servicios sanitarios y sociales, evitando que ambos sistemas funcionen de manera separada.

Gómez del Río ha defendido la necesidad de que ambos ámbitos trabajen conjuntamente para facilitar el acceso de los ciudadanos a las prestaciones disponibles y evitar desplazamientos entre diferentes administraciones. La estrategia también busca mejorar el seguimiento que realizan los profesionales sobre las personas que necesitan simultáneamente recursos sanitarios y sociales.

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