La oferta de viviendas de uso turístico continúa creciendo en Cantabria y alcanza ya 6.536 alojamientos con capacidad para 29.532 personas. La cifra multiplica por más de diez las plazas disponibles al cierre de 2020, cuando la comunidad contabilizaba 503 viviendas turísticas y 2.238 plazas.

El avance refleja la transformación experimentada por el sector desde la pandemia, cuando Cantabria reforzó su posición como destino para viajeros interesados en la naturaleza, la gastronomía y las temperaturas moderadas. Esta demanda ha favorecido la extensión de los alojamientos turísticos por prácticamente todo el territorio regional.

En diciembre de 2020 había viviendas de este tipo en 70 municipios. En mayo de 2026 ya estaban presentes en 99 de los 102 municipios cántabros. Solo San Miguel de Aguayo, Santiurde de Reinosa y Tresviso carecen de alojamientos registrados bajo esta modalidad.

Santander concentra la mayor oferta

La capital cántabra encabeza ampliamente la clasificación con 1.950 pisos turísticos y 7.897 plazas. Le siguen Suances, con 334 viviendas y 1.486 plazas, y Ribamontán al Mar, con 317 alojamientos y capacidad para 1.407 personas.

Noja dispone de 276 viviendas turísticas y 1.031 plazas, mientras que San Vicente de la Barquera registra 247 establecimientos y 1.021 plazas. También destacan Miengo, Santoña, Piélagos, Castro Urdiales y Laredo.

La distribución muestra que la oferta se concentra principalmente en Santander y en los municipios costeros. Otras localidades con una elevada población, como Torrelavega y Camargo, tienen una presencia más reducida al contar con 85 y 52 viviendas, respectivamente.

El crecimiento resulta especialmente significativo al comparar las cifras actuales con las de hace seis años. En 2020, Santander era el único municipio que superaba el centenar de pisos turísticos, con 119 unidades. Ahora, 14 municipios cuentan con más de 100 alojamientos y la oferta de la capital es 16 veces superior.

Las viviendas superan las plazas hoteleras

El crecimiento de los pisos turísticos también ha cambiado la estructura del alojamiento en Cantabria. Desde 2024, esta modalidad ofrece más plazas que el conjunto formado por hoteles, hostales, pensiones y apartahoteles.

Los 643 alojamientos hoteleros existentes suman 24.807 plazas, una cantidad inferior a las más de 29.500 disponibles en viviendas turísticas. Además, el sector tradicional ha perdido cuatro establecimientos y 62 plazas respecto a la anterior actualización.

Mientras los hoteles han reducido paulatinamente su capacidad desde 2024, las pensiones han mantenido una evolución positiva. En los últimos seis años se han abierto 12 establecimientos de esta categoría, lo que ha permitido incorporar más de 350 plazas.

La regularización puede reducir la oferta

El crecimiento podría frenarse cuando concluya la aplicación del decreto autonómico aprobado en julio de 2025. La norma obliga a los propietarios a acreditar la compatibilidad de la actividad turística con la regulación municipal y permite excluir del registro los alojamientos que no cumplan las condiciones exigidas.

De las 6.429 viviendas registradas cuando comenzó el proceso, solo 2.965 solicitaron su regularización, según los datos trasladados por el Gobierno regional. El Ejecutivo calcula que cerca de la mitad podría quedar fuera del mercado.

El elevado número de expedientes ha retrasado la revisión y ha obligado a crear un equipo específico de inspectores. Además, el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria ha rechazado el recurso presentado contra el decreto, por lo que el proceso continuará mientras se determina qué alojamientos pueden seguir operando legalmente.

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