El Programa de Voluntariado Centinelas arranca la campaña de inspección 2018, que este año cubrirá más de 150.000 metros de la costa cántabra, lo que supone casi el 50% de su totalidad.

Durante todo el mes de octubre, más de 300 voluntarios, además de 21 centros escolares y siete entidades de muy diversa índole, recogerán datos del litoral con los que se podrá comprobar el estado del mismo.

Entre la información que se recaba, está la tipología de la costa, residuos, flora invasora o efluentes, etc. Y con todos los datos se elaborará a principios del año 2019 un informe anual sobre el estado ambiental que se hará público.

Este año como novedad, además de las jornadas de formación habituales, se ha ofrecido a los voluntarios una jornada específica de flora dunar a cargo del biologo Gonzalo Valdeolivas por las dunas de Liencres.

El evento, que ha tenido lugar este sábado, ha finalizado con una comida popular en el albergue de Boo de Piélagos amenizada por música tradicional a la que han acudido un centenar de voluntarios.

El número de voluntarios comprometidos en el proyecto ha aumentado respecto a años anteriores, lo que muestra “una gran colaboración ciudadana ante los problemas ambientales sintiéndolos cada vez más como problemas de todos y no ajenos”, destacan desde el proyecto Centinelas en un comunicado de prensa.

El proyecto Centinelas, financiado por el Gobierno de Cantabria a través del Centro de investigación del medio ambiente (CIMA), tiene como objetivo la vigilancia y el control del estado ecológico del litoral cántabro, y para ello los voluntarios realizan la inspección de un tramo de costa de 500 metros, rellenando una encuesta sobre, tipo y número de residuos, contaminación, biodiversidad, flora invasora, etc.

Una vez recogida y analizada toda esta información, el equipo Centinelas elabora un informe anual sobre el estado de la costa de Cantabria.