Cinco asociaciones vecinales de Santander han reclamado la apertura de un debate ciudadano sobre el modelo de ciudad ante lo que consideran un deterioro progresivo de la capital cántabra. Los colectivos denuncian problemas relacionados con la limpieza, el ruido, la suciedad, el uso del espacio público, la movilidad y la convivencia y piden sumar a otras entidades e instituciones para elaborar propuestas conjuntas.

La iniciativa está impulsada por la Asociación de Vecinos Amigos de Cazoña, la Asociación de Vecinos de Cueto, la Asociación Ciudadana en Defensa de El Sardinero, la Asociación de Vecinos Pombo-Cañadío-Ensanche y la Asociación de Vecinos San Joaquín. En un comunicado conjunto, las entidades sostienen que los problemas detectados no pueden reducirse únicamente a episodios puntuales vinculados al verano.

Según su diagnóstico, en determinadas zonas de Santander se están produciendo de forma reiterada situaciones vinculadas al consumo de alcohol en la calle, acumulación de basura, ruido durante la madrugada, suciedad, cristales rotos o deterioro del mobiliario urbano. También apuntan a momentos de saturación de determinadas calles, dificultades de movilidad y una ocupación excesiva del espacio público.

Reclaman mayor cumplimiento de las ordenanzas

Uno de los principales aspectos señalados por las asociaciones es la aplicación de las normas municipales. Los colectivos recuerdan que Santander dispone de ordenanzas que regulan cuestiones como la convivencia ciudadana, el ruido, el consumo de alcohol y la ocupación de los espacios públicos, pero consideran que su cumplimiento resulta insuficiente en determinadas épocas y zonas.

Las entidades defienden que mantener una ciudad en buenas condiciones no depende únicamente de las labores de limpieza, sino también del mantenimiento del espacio urbano, la conservación del patrimonio, el cuidado de las zonas verdes y el arbolado y la prevención de conductas que afecten al descanso de los residentes.

Al mismo tiempo, aseguran que su planteamiento no supone un rechazo al turismo. Reconocen su importancia económica para Santander, pero sostienen que el crecimiento de visitantes, eventos y actividades debe ser compatible con la calidad de vida de la población residente.

En este sentido, las asociaciones plantean que el desarrollo de Santander debería medirse también mediante factores como las oportunidades profesionales, el bienestar de los vecinos, la capacidad para retener talento y la calidad del entorno urbano, y no únicamente por el volumen de visitantes o actividades.

Más zonas verdes y refuerzo del transporte público

Entre las propuestas planteadas figura avanzar hacia una mayor renaturalización de Santander, aumentando las zonas arboladas y los espacios verdes de la ciudad.

Los colectivos también reclaman reforzar el transporte público urbano para ofrecer alternativas al vehículo privado y avanzar hacia una movilidad que consideran más accesible y respetuosa con el entorno.

Las cinco asociaciones quieren ahora ampliar la iniciativa al resto del tejido asociativo de Santander. Su intención es incorporar a más colectivos, entidades y ciudadanos para elaborar propuestas comunes y posteriormente trabajar con las instituciones.

Las organizaciones insisten en que su objetivo no es generar una confrontación, sino plantear un debate sobre qué modelo de Santander se quiere desarrollar en los próximos años.

Entre sus prioridades sitúan recuperar una ciudad que consideran más limpia, ordenada y segura, mejorar el mantenimiento de los espacios públicos, proteger el patrimonio y las tradiciones y compatibilizar la actividad económica y turística con las necesidades de quienes viven de forma permanente en la capital cántabra.

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