Vino y turismo. El plan perfecto para muchos que gana adeptos un año más tal y como recoge el décimo informe anual sobre las visitas a bodegas y museos del vino de la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN). Con un incremento del 18,23% del número de visitantes a bodegas y museos de las catalogadas como Rutas del Vino de España, el enoturismo se consolida como una opción de ocio que alcanza su mayor popularidad en los meses de otoño.

La Rioja es, sin duda, una parada obligatoria para cualquier practicante del enoturismo. En sus bodegas encontramos no solo uno de los mejores vinos del mundo, si no joyas arquitectónicas obra de genios como Frank Ghery, Moneo o Santiago Calatrava que deslumbran y se convierten en una representación del prestigio y la calidad del producto.

Si bien es cierto que el enoturismo puede practicarse en cualquier época del año, La Rioja celebra en otoño su mejor temporada, con el inicio de la vendimia y los viñedos teñidos de sus colores más espectaculares.

Actualmente, dos Rutas del Vino recorren La Rioja: la Alavesa y la de la Rioja Alta. Pero más allá de viñedos y bodegas, ambas rutas permiten descubrir preciosos pueblos y paisajes en un recorrido que combina enología, gastronomía, cultura y naturaleza a partes iguales.

Enmarcada en la denominada Rioja Baja, al este de la Comunidad, encontramos los pueblos de Alfaro y Calahorra coronada por su impresionante Catedral; en el centro, la capital, Logroño, histórico enclave del Camino de Santiago donde se dan cita el vino y la gastronomía en forma de chiquitos y pinchos; y al oeste San Millán de la Cogolla, conocida por albergar dos monasterios declarados Patrimonio de la Humanidad; Santo Domingo de la Calzada, Haro y Ezcaray, uno de los pueblos más bonitos caracterizado por sus casas señoriales y sus balcones con flores. Este último enclave es, además, la puerta a la estación de esquí de Valdezcaray, la única en la Comunidad que cerró la pasada temporada con 140.000 visitantes.

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Y es que, aunque el enoturismo conforma el principal cliente de la región, cada vez existe más demanda de un tipo de turismo que incluya actividades relacionadas con la naturaleza y los deportes. En este contexto, los alojamientos para ciclistas, las casas rurales ideales para la práctica del senderismo o los hoteles en Valdezcaray han experimentado un notable crecimiento en los últimos años y han convertido a La Rioja en un destino perfecto para los amantes del turismo deportivo, activo y de aventura.

La combinación de esta oferta deportiva y cultural con el saber hacer de las bodegas y el vino de la región convierten a La Rioja en un destino único para conectar con el mundo rural de una manera muy especial.