El Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (IIIPC) ha iniciado un proyecto de intervención arqueológica en la cueva de Micolón (Rionansa, Cantabria) ante la posible existencia de áreas de actividad paleolíticas no detectadas.

Según ha explicado el IIIPC en un comunicado, con esta campaña se pretende paliar el déficit de conocimiento en esta materia, ya que los estudios de referencia datan de la década de los 70 del siglo pasado y están «totalmente obsoletos».

En este sentido, señala que los avances en los métodos y técnicas de registro del arte paleolítico, la implementación de las nuevas tecnologías digitales y tridimensionales y las nuevas posibilidades que ofrecen las analíticas aplicadas a la arqueología, permitirán la renovación de la información disponible.

Se trata de la segunda campaña de unos trabajos que comenzaron en 2019, pero que no se pudieron completar por la necesidad de equipar espeleológicamente al equipo, compuesto por doctores especialistas en arte parietal y ocupación humana a inicios del Paleolítico Superior en la cornisa cantábrica.

El proyecto está liderado por el investigador Diego Garate Maidagan, junto al experto en Geoarqueología y caracterización de materiales arqueológicos, Miguel Ángel Sánchez Carro.

La campaña estará financiada por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria y tiene como objetivo, por una parte, el estudio integral de la cavidad para actualizar y profundizar el conocimiento arqueológico de la cueva, para su integración en la investigación científica regional y, por otra, la promoción y difusión del patrimonio cultural de la comarca del río Nansa.

A día de hoy, la cueva no ha sido objeto de una exploración definitiva de sus galerías, simas y chimeneas que permita conocer su desarrollo exacto e incluso la existencia de áreas de actividad paleolítica, no detectadas hasta la actualidad.