El ‘Proyecto Ríos’, que desarrolla la Red Cambera en colaboración con el Gobierno de Cantabria, inspeccionó el pasado año, con la participación de 700 voluntarios, 65 tramos fluviales en la comunidad autónoma, 43 precisaban acciones de restauración ambiental y una veintena (el 32% del total) presentaban un estado ecológico bueno o muy bueno sin alteraciones humanas o de carácter leve.

Estas son algunas de las conclusiones del balance de 2019 del ‘Proyecto Ríos‘ presentadas este jueves, en rueda de prensa, por el consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Guillermo Blanco (PRC), y la representante de la Red Cambera, Ana Gracia.

Según han explicado, los tramos inspeccionados en 2019, durante la campaña de primavera y de otoño, por los voluntarios del proyecto han abarcado casi 33 kilómetros de ríos cántabros.

Los tramos fueron escogidos por los propios voluntarios y han pertenecido a todas las cuencas de la comunidad autónoma, a excepción de la de la costa oeste, la del Campiazo y el Deva.

En los análisis de los tramos, se han atendido a cuestiones como la calidad biológica del agua, el estado de la ribera o la vegetación y fauna presente, entre otras cuestiones.

Respecto a la calidad biológica de las aguas, Gracia ha explicado que en el 43% de los tramos analizados en la campaña de primavera ésta era buena o muy buena, porcentaje que en el muestreo de otoño se elevó a casi el 46%.

Además, de los tramos analizados, 20 fueron identificados como de gran valor ambiental y 43 presentaban retos ambientales y precisaban una restauración ambiental, bien para la mejora de la calidad de las aguas o en sus bosques de ribera.