Alojarse en un hotel en Jaca durante el otoño permite descubrir algunos de los paisajes más atractivos del Pirineo aragonés. Los bosques cambian de color, las temperaturas se vuelven más agradables para caminar y los lugares más frecuentados por los turistas durante el verano recuperan la tranquilidad. Desde el casco histórico hasta San Juan de la Peña, los valles de Hecho y Ansó o Canfranc, hay suficientes planes para organizar una escapada de varios días y disfrutar de rutas, senderismo y del relax que ofrece esta zona de Aragón. 

El primer recorrido puede empezar sin salir de Jaca. Merece la pena acercarse a la Ciudadela, la fortaleza pentagonal cuya construcción comenzó a finales del siglo XVI, y continuar después hacia la Catedral de San Pedro, una de las grandes referencias del románico peninsular. Desde allí, lo mejor es recorrer la calle Mayor y las pequeñas calles del centro histórico. En otoño, las temperaturas son más suaves y hay menos visitantes que en plena temporada estival, por lo que, pasear por la ciudad resulta especialmente agradable. 

Pero uno de los planes que realmente justifica una escapada otoñal es acercarse a San Juan de la Peña. El Monasterio Viejo, construido bajo una enorme roca, se encuentra rodeado por un paisaje protegido en el que crecen hayas, abetos, pinos, avellanos y acebos. Durante esta época, el entorno adquiere una gran variedad de tonalidades y el trayecto en coche o en moto ya forma parte de la experiencia. Después de visitar el monasterio se puede caminar hasta el Balcón del Pirineo, situado a pocos minutos del Monasterio Alto y desde donde se contempla una amplia panorámica de las montañas. 

En la misma excursión merece la pena detenerse en Santa Cruz de la Serós, uno de esos pequeños pueblos que permiten combinar naturaleza y patrimonio. Sus casas de piedra y las iglesias románicas de San Caprasio y Santa María hacen que sea una parada perfecta antes de regresar a Jaca. 

Los amantes del ciclismo también pueden realizar alguna de estas rutas en bicicleta. Por eso, para quienes buscan disfrutar de todos estos planes y actividades en bicicleta, existe la posibilidad de alojarse en un hotel para ciclistas en Jaca. De esta forma, los visitantes podrán disponer de un espacio especial para guardar su bici y disfrutar del entorno de Jaca con total tranquilidad.  

Para quienes prefieran caminar, otra posibilidad es acercarse a Peña Oroel, la montaña que domina el paisaje de Jaca. Desde el Parador de Oroel parte el sendero que asciende hacia la cima. Las vistas desde la zona permiten contemplar la ciudad y buena parte del Pirineo, aunque antes de realizar cualquier ruta de montaña conviene consultar siempre la meteorología. 

También se puede recorrer el Valle del Aragón. Villanúa permite visitar su entorno natural y continuar después hasta Canfranc Estación, donde la histórica Estación Internacional es uno de los grandes atractivos. Desde allí, el recorrido puede seguir hacia Candanchú y Astún para contemplar un paisaje de alta montaña que cambia notablemente antes de la llegada de la nieve. 

Si se dispone de más tiempo, puedes disfrutar de la llegada del otoño en los valles de Hecho y Ansó. Sus pueblos conservan una arquitectura tradicional muy característica y el recorrido permite llegar hasta lugares como Siresa, con el monasterio de San Pedro, o continuar hacia la Selva de Oza, rodeada de montañas y extensos bosques. Es uno de los itinerarios más interesantes para apreciar los colores de la temporada. 

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