Este fin de semana, sábado 7 y domingo 8 de marzo, el protagonismo femenino será indiscutible en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, con propuestas que aúnan la expresión artística y la visibilización del papel de la mujer en la Prehistoria. El objetivo es crear nuevas narrativas que destierren aquellos discursos que tradicionalmente han silenciado el papel y el nombre de la mujer en la Historia.

Bajo el título ‘Tiempo cuerpo: paisajes de una mujer en movimiento’, Marina Santo ofrecerá al público una performance de danza, ambientada con la canción Shustari, de Koyil, y basada en las diferentes posibilidades de ser y estar en movimiento desde un cuerpo de mujer, en la que pasado, presente y futuro se reunirán para hablarnos en femenino.

Para la directora del Museo de Altarmia, Pilar Fatás, «a pesar del silencio al que se ha venido desterrando a la mujer en los manuales, libros de texto o incluso, en museos tradicionales, siempre han existido mujeres poderosas sean éstas diosas, emperatrices, científicas o poetas, pero junto a ellas también existen aquellas que mayoritariamente se han ocupado de los partos, de la sociabilización del grupo o del cuidado y del aprendizaje infantil, funciones sin las que las diferentes sociedades no habrían podido perpetuarse. Por ello, hoy ya son muchas las voces que desde diferentes ámbitos quieren cambiar los discursos para poner en valor la cotidianidad que nos hace humanos».

Al espectáculo de danza ofrecido por la artista Marina Santo, se sumarán, durante el 7 y el 8 de marzo, en emisión continua, el cortometraje ‘Anónimo’, un trabajo de Marisa Lafuente y Néstor del Castillo, producido por De Cabo a Rabo, cuya presentación en Cantabria tuvo lugar en el Museo de Altamira durante el Día del Patrimonio Mundial, reivindicando el papel de la mujer desde la Prehistoria, más allá del 8 de marzo.

El corto muestra como auténtica protagonista a una mujer, embarazada, creadora de vida y de arte. Ella, empoderada, es la artista que pinta las figuras del primer Arte de la Humanidad.

El otro, ‘Altamira, la cueva animada’, fruto de la aplicación de las tecnologías más avanzadas que acercan, más que nunca, los mundos real y virtual. Esta realidad virtual, realizada en colaboración con I+D GIM Geomatics, permite adentrarse en el espacio cavernario paleolítico real en el instante preciso en el que fueron pintados los famosos bisontes polícromos de la cueva de Altamira. Y, una vez más, una mujer será el genio creativo del arte de Altamira.

De esta manera, el Museo reivindica la presencia femenina en positivo para superar un cliché cultural que está afectando a la comprensión de la diversidad de la Sociedad paleolítica.

Para la directora del Museo de Altamira, «las mujeres han sido, son y serán imprescindibles para crear comunidad. Las mujeres no son invisibles, a la mujer se le ha invisibilizado».

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