La Policía Local de Santander atraviesa una situación de déficit estructural en su cadena de mando, con alrededor del 70% de los puestos de responsabilidad sin cubrir, según documentación interna conocida recientemente. Esta falta de efectivos en niveles clave está afectando a la capacidad de organización y funcionamiento operativo del cuerpo.
En la parte más alta del organigrama permanecen vacantes tanto la plaza de comisario, máximo responsable del cuerpo, como la de subcomisario, segundo escalón en la jerarquía policial. Tampoco están cubiertas las tres plazas de intendente, lo que deja sin responsables intermedios áreas relevantes de coordinación.
Vacantes en la mayoría de niveles de mando
La situación se repite en escalones inferiores. De las siete plazas de inspector, únicamente dos están ocupadas, correspondientes al jefe y al segundo jefe del cuerpo. Las otras cinco siguen vacantes, lo que supone que la mayoría de este nivel jerárquico carece de titulares.
El déficit también afecta a los rangos intermedios. Solo tres de las catorce plazas de subinspector están cubiertas, mientras que once permanecen sin titular. En el caso de los oficiales, el cuerpo dispone de 39 plazas, pero únicamente 15 están ocupadas.
En total, la plantilla acumula 79 vacantes, muchas de ellas en puestos de mando, lo que reduce de forma significativa la capacidad de planificación, supervisión y liderazgo dentro del servicio policial.
Menos agentes patrullando por turno
Esta falta de responsables coincide con una reducción notable del número de agentes que patrullan diariamente en la ciudad de Santander. Según denuncian los sindicatos, actualmente solo unos 20 agentes por turno prestan servicio en la calle en el mejor de los casos, frente a los 50 que lo hacían en 2010.
Los representantes sindicales vinculan esta situación a la ausencia de promociones internas ordinarias desde 2009, lo que ha provocado que amplios niveles jerárquicos queden sin cubrir y que las funciones tengan que redistribuirse entre los pocos mandos disponibles. Este escenario está generando preocupación dentro del propio cuerpo por el impacto que puede tener en la operatividad diaria del servicio.






