En cualquier espacio, la limpieza y la desinfección adecuadas son fundamentales para generar un ambiente confortable.

En las oficinas, por ejemplo, el servicio de empresas de limpieza mejora el rendimiento de los trabajadores, quienes se sienten más cómodos en espacios limpios y organizados. En los centros comerciales, los clientes se llevan una mejor imagen que les invita a volver en un futuro y realizar más compras. En los hospitales, se preserva la salud tanto de pacientes como de visitantes. Por último, en los centros educativos, la limpieza ayuda a mejorar el buen funcionamiento y tanto alumnos como profesores se sienten mejor.

Por este motivo, desde guarderías hasta universidades contratan empresas de limpieza que se adaptan a las necesidades de cada centro y se encargan de mantener los espacios limpios y libres de bacterias, virus o plagas.

Desde el Instituto Europeo de Formación, especialista en consultoría de protección de datos, afirman que “cualquier acción que se lleve a cabo para mejorar la limpieza y el mantenimiento de las instalaciones del centro se traduce siempre en beneficios tanto para la empresa como para los alumnos”.

Para conseguir resultados más eficaces, contratar a un equipo de profesionales de la limpieza es, sin duda, la solución más acertada. Las empresas de limpieza profesional conocen a la perfección los protocolos que se deben seguir para evitar el contagio por bacterias, virus u otros agentes que conllevan riesgos de enfermedades.

Hay que tener especial cuidado en los colegios, ya que los niños son más vulnerables en estos ambientes debido a los focos infecciosos que se originan en las clases por sus características sociales. Si se lleva a cabo una limpieza profunda con frecuencia, se evitan muchos resfriados e infecciones respiratorias.

En función de las características de las infraestructuras, los sistemas de limpieza serán distintos, pero siempre habrá que tener en cuenta varias acciones para el estado óptimo de los centros:

  • Recoger los residuos que se generen cada día en cada aula y en el resto de zonas: restos de alimentos, papeles, etc.
  • Quitar el polvo y limpiar las manchas de los pupitres y el resto del mobiliario.
  • Limpiar y desinfectar los baños y vestuarios todos los días.
  • Aplicar productos adecuados a cada espacio.
  • Limpiar la pizarra en los centros donde todavía cuentan con modelos tradicionales que utilizan tiza.
  • Ordenar las mesas y las sillas para evitar que los niños se den golpes o se caigan cuando lleguen a la escuela.
  • Ventilar las aulas y salas de profesores.

Cada una de estas acciones contribuirá a la higiene y limpieza de las distintas áreas. Los alumnos y el personal docente lo agradecerán, y su salud y rendimiento mejorarán.