El catedrático Pedro Saura, autor de la recreación de las pinturas y grabados de la ‘Neocueva’ de Altamira junto a Matilde Múzquiz, sostiene que los bisontes del ‘Techo de Polícromos’ de la cavidad original fueron obra «de la misma persona», a la que considera «un genio».

Así lo ha afirmado durante la conferencia que ha impartido en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira con motivo del Día del Arte Rupestre, en la que ha desvelado algunos secretos que encierra esta cavidad.

Saura y Múzquiz estudiaron y analizaron en profundidad las figuras de la cueva desde su formación como artistas plásticos y conocimiento del arte Paleolítico de Altamira, consiguiendo la Neocueva, la que, según el Museo, es «una de las recreaciones más aplaudidas de cavidades con arte rupestre».

Para su realización se ajustaron en todo momento a unos protocolos de trabajo con un alto contenido científico y siguieron los mismos procesos de ejecución, los mismos elementos, útiles y pigmentos que en su día utilizaron sus «colegas» paleolíticos, como así los denomina Saura.

«Nosotros no quisimos hacer algo para que visualmente se pareciera a Altamira, quisimos hacer Altamira«, ha subrayado Saura en la conferencia.

En un comunicado, el Museo explica que, para llevar a cabo el estudio de los procesos y orden de trabajo de las personas que realizaron el Techo de los Policromos, Saura y Múzquiz se metieron en la piel de los artistas, lo analizaron desde el punto de vista de éstos, lo que les permitió llegar a conclusiones objetivas de cómo fueron realizadas las pinturas, dibujos y grabados, siguiendo esos mismos pasos en la ejecución de la réplica.

Para Saura, fueron varias las manos que pintaron y grabaron la cueva a lo largo de los 20.000 años de hábitat de la misma, pero todos tuvieron que ser, según manifestó, «personas únicas, no era una actividad de grupo».

«Eran personajes relevantes, el artista de cada grupo, con dotes especiales que fueron reconocidas por la comunidad. Eran ‘profesionales’ y utilizaban materiales especiales con un conocimiento profesional», ha explicado.

En lo referente a las pinturas más reconocidas de Altamira, las famosas figuras polícromas, Saura sostiene que la autoría es de una única persona.