Los hosteleros de Cantabria esperan poder ir abriendo sus negocios a partir de la segunda quincena del próximo mes de mayo, para reanudar la actividad de un sector que se ha visto totalmente afectado por la crisis del coronavirus y trabajar de cara a la temporada de verano y el resto del año para intentar recuperarse de esta paralización.

No obstante, una vez perdida la campaña de Semana Santa y a buen seguro la de primavera también, calculan que cerrarán el ejercicio con hasta un 50 por ciento menos de facturación, y avisan de que una de cada cuatro empresas del gremio podrían no volver a levantar la persiana y «quedarse por el camino».

Lo expresa así el presidente de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria (AEHC), Ángel Cuevas, para quien perder la mitad de lo facturado sería «casi cantar victoria» si se tiene en cuenta la crisis que está generando la pandemia.

Lamenta la situación de este largo e inédito puente de Pascua que ha obligado al cierre de todos los locales y establecimientos del sector por el estado de alarma decretado para frenar la propagación del Covid-19, más cuando el 2020 había arrancado con mejores datos que los registrados en los primeros meses de 2019, al igual que ha sucedido con las instalaciones turísticas de la región.

Así, este año tenía también «muy buena pinta», y cuando menos aspiraban a mantenerse respecto al anterior, tras los crecimientos experimentados en ejercicios previos y teniendo en cuenta que es «muy difícil» sostener esa tendencia al alza, como reconoce.

Ahora, en la AEHC, y debido al «rumor muy fuerte» que proviene de otras asociaciones hosteleras del país, confían en poder reabrir a partir de la segunda quincena de mayo, de forma controlada y escalonada, adoptando las medidas de seguridad y salud que se requieran (uso de guantes, mascarillas, gel hidroalcólico, etc), limitando el aforo a los establecimientos y evitando eventos multitudinarios, entre otras precauciones.

La idea es, una vez se levante el estado de alarma y se vaya regresando poco a poco a la normalidad previa al confinamiento, ofrecer un «plus añadido» y transmitir seguridad para «recuperar la confianza» del cliente.