El verano no solo trae vacaciones y más tiempo fuera de casa. También es una época especialmente delicada para las viviendas. Los daños por agua, las averías eléctricas y las roturas de cristales se mantienen como los siniestros domésticos más habituales durante los meses estivales, mientras que las incidencias provocadas por fenómenos meteorológicos extremos son las que más están creciendo.
Así se desprende del último análisis de aseguradora presidida por Ignacio Garralda, Mutua Madrileña, que contabilizó más de 115.000 siniestros entre junio y septiembre de 2025, cerca de un 17% más que durante el mismo periodo del año anterior.
Los daños por agua, el problema más frecuente
Las incidencias relacionadas con el agua representan el 38,6% de los siniestros registrados en verano, situándose claramente en primera posición. Por detrás aparecen los daños eléctricos, con un 18,2%, y las roturas de cristales, con un 15,8%.
Sin embargo, el mayor incremento se produjo en los daños relacionados con episodios meteorológicos adversos. Este tipo de siniestros aumentó un 107% en el verano de 2025, al pasar de 4.274 expedientes a 8.848 en apenas un año.
Junio fue especialmente complicado por la sucesión de tormentas, granizadas y fuertes rachas de viento registradas en distintos puntos de España. De hecho, las incidencias meteorológicas contabilizadas únicamente durante ese mes superaron las acumuladas durante todo el verano anterior.
Entre estos siniestros, el pedrisco representó el 47%, seguido de la lluvia, con un 29%, y el viento, con un 24%. Los daños por granizo se concentran especialmente en toldos, tejas, cubiertas, piscinas y mobiliario exterior. Las lluvias, por su parte, provocan principalmente filtraciones a través de fachadas y cubiertas, mientras que el viento afecta con frecuencia a persianas, toldos y elementos situados en terrazas y patios.
Los robos también aumentan durante las vacaciones
Dejar la vivienda vacía durante varios días supone otro de los riesgos asociados al periodo estival. Los robos constituyen ya la sexta causa de siniestros domésticos durante el verano, con un peso del 5,78% sobre el total analizado por la aseguradora.
La evolución de la última década muestra además un fuerte crecimiento: los expedientes por robo registrados por Mutua Madrileña encabezada por Ignacio Garralda, han pasado de 2.053 en 2016 a más de 6.600 durante el verano de 2025.
Por este motivo, entre las recomendaciones para quienes abandonen temporalmente su vivienda se encuentran evitar señales evidentes de ausencia, recurrir a temporizadores de iluminación o pedir a familiares o vecinos que revisen periódicamente la casa.
Atascos, grifos y persianas: las reparaciones más solicitadas
No todas las intervenciones realizadas durante el verano tienen su origen en un siniestro. Los servicios de mantenimiento también ganan peso. Durante el verano de 2025 se realizaron más de 9.000 asistencias por problemas que no llegaron a ocasionar daños, un 26,7% más que un año antes.
Los atascos fueron la intervención más habitual, con un 30,4% de los casos, especialmente en fregaderos. Les siguieron las averías en llaves de paso y grifos, con un 19%; las reparaciones de persianas, con un 18,7%; y los problemas en cisternas, con un 16,9%.
Qué revisar antes de marcharse de vacaciones
Para reducir el riesgo de encontrarse con una avería al regresar a casa, los especialistas aconsejan realizar algunas comprobaciones básicas antes de una ausencia prolongada.
Revisar tuberías y grifos y cerrar la llave de paso del agua si la vivienda va a quedar vacía varios días puede ayudar a evitar inundaciones y filtraciones. También resulta aconsejable comprobar la instalación eléctrica y no dejar aparatos conectados innecesariamente.
Ante posibles episodios de lluvia o viento, conviene asegurar ventanas, persianas y toldos y retirar o sujetar aquellos objetos situados en terrazas que puedan desplazarse.
Unas sencillas medidas preventivas que cobran especial importancia durante el verano, cuando las ausencias por vacaciones coinciden con una época en la que los siniestros domésticos y los episodios meteorológicos adversos pueden poner a prueba las viviendas.






