Los Jardines de Piquío reabrirán este viernes 7 de agosto después de un prolongado proceso de renovación que ha mantenido cerrado uno de los espacios más emblemáticos de El Sardinero. Los trabajos ya han concluido y el parque está preparado para volver a recibir a santanderinos y visitantes tras casi dos años de intervención.

La actuación ha supuesto una inversión final de 2.612.300 euros, prácticamente el doble de los 1.360.128 euros por los que se adjudicó inicialmente. El incremento responde a diferentes trabajos que no estaban contemplados al comienzo del proyecto y que fueron incorporándose conforme avanzaba la obra.

La renovación se planteó con el objetivo de recuperar la imagen histórica y paisajística de los jardines, manteniendo los elementos que forman parte de su identidad. Entre las principales actuaciones destacan la renovación del característico pavimento azul, la rehabilitación de las barandillas conforme al diseño original, la mejora de la jardinería y la actualización de las instalaciones de alumbrado y riego.

El proyecto también ha incluido la restauración de distintos elementos ornamentales y constructivos, como la Bola del Mundo, la pérgola, los muros de mampostería y el mobiliario urbano. El propósito ha sido conservar la estética tradicional del parque, pero mejorando su estado y adaptando sus instalaciones a las necesidades actuales.

Una obra marcada por los imprevistos y los retrasos

La intervención fue adjudicada en agosto de 2024 con un plazo inicial de nueve meses. Sin embargo, el calendario fue ampliándose debido a las dificultades encontradas durante la ejecución de la obra y a la suspensión temporal de los trabajos en el verano de 2025, acordada para evitar molestias en una de las zonas más concurridas de Santander durante la temporada turística.

Uno de los principales problemas apareció al levantar el pavimento. Los técnicos comprobaron que la composición del terreno era diferente de la prevista y detectaron un amplio desarrollo horizontal de las raíces del arbolado. Esta situación obligó a modificar la solución constructiva del firme y a realizar parte de los trabajos de una forma más manual para proteger los ejemplares existentes.

También se incorporó al proyecto la rehabilitación de la fuente Lavapiés, situada en la plataforma inferior que conecta con el parque de Mesones. Los trabajos incluyeron nuevas conexiones de agua y saneamiento, un sistema de recirculación y la restauración de sus pavimentos, revestimientos y cantos rodados.

A estas actuaciones se sumaron el traslado del quiosco de helados a una posición considerada más coherente con la composición visual de los jardines y la reconstrucción de varios tramos del muro de mampostería de la avenida Castañeda, cuyo estado obligó a introducir soluciones de refuerzo.

El pavimento azul se mantiene por decisión ciudadana

Uno de los aspectos más debatidos de la reforma fue el color del suelo. El Ayuntamiento de Santander abrió una votación para escoger entre el azul y el negro. En el proceso participaron 854 personas empadronadas: 536 eligieron el azul y 318 se decantaron por el negro, por lo que el tono habitual se ha mantenido en el nuevo pavimento.

La reapertura permitirá recuperar un enclave situado entre las dos playas de El Sardinero y estrechamente vinculado con la imagen turística de Santander. Con la finalización de las obras, los Jardines de Piquío vuelven a incorporarse al paseo marítimo después de numerosos aplazamientos y de una reforma que ha terminado superando ampliamente tanto el plazo como el presupuesto inicial.

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