Los micropilotes hincados son una buena técnica para la estabilización de estructuras que han sufrido asiento diferencial o donde se manifiestan posibles grietas. Esta tipología de cimentación profunda se aplica en casos en los que hay poco espacio de maniobra y en donde el terreno es endeble. Este modelo de intervenciones es una solución ideal que consolida tu vivienda para siempre.

Entre las ventajas de esta técnica, en cuanto a los más convencionales, destacan: la ausencia de residuos, velocidad en la ejecución, escasa invasividad en obra y ausencia de vibraciones durante la instalación de pilotes, entre muchas otras que deben tenerse en cuenta.

La posibilidad de hacer una prueba de la capacidad portante de cada pilote in situ durante la ejecución nos dará la garantía de un trabajo bien hecho.

Si en una vivienda o edificio han aparecido grietas, éstas son provocadas por una deformación de la estructura a causa del hundimiento de una parte de la estructura. Si se realiza una mejora del terreno en las zonas que se han sufrido un hundimiento, se detiene el movimiento de la estructura y se puede ejecutar la reparación de las grietas sin que estas vuelvan a aparecer.

Estos micropilotes hincados, funcionan muy bien como pilotes columna, ya que transmiten la carga en punta a una capa lo suficientemente firme como para sostener la solicitación sin peligro de que se rompa el estrato. Al mismo tiempo, el proceso de hinca genera una mejora adicional a las características propias del terreno.

En resumen, a la hora utilizar los micropilotes hincados debe estudiarse diversos métodos y técnicas en función del tipo de terreno en el que vamos a realizar la cimentación, las cargas, la entidad del edificio que se proyecta, diámetro del pilote y los posibles daños que se pueden causar por errores de ejecución.