El Gobierno de Cantabria ha iniciado una línea de colaboración entre el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC) y el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York para poner en marcha una exposición temporal en el nuevo Centro de Arte Rupestre de Cantabria ubicado en Puente Viesgo.

Así lo ha anunciado el vicepresidente y consejero de Universidades, Igualdad, Cultura y Deporte, Pablo Zuloaga, tras la visita a la colección de materiales procedentes de la cueva de El Castillo que se encuentran depositados en el Museo de Nueva York desde 1922.

Fruto de esta colaboración, también está previsto prestar al centro americano reproducciones de piezas muebles de yacimientos de Cantabria para exhibir y dar a conocer la riqueza arqueológica y rupestre regional.

Zuloaga ha vinculado esta colaboración al objetivo del Gobierno regional para promover un turismo cultural y del conocimiento, que contribuya a impulsar el sector económico y desestacionalizar la oferta turística.

En la visita, el vicepresidente ha estado acompañado por la conservadora jefe de las colecciones de antropología biológica del Museo de Nueva York, Ashley Hammond; los investigadores del área de antropología biológica Giselle García y Sergio Almecija; el director ejecutivo de World Monuments Fund en España, Pablo Longoria; y la directora general de Acción Cultural, Gema Agudo.

Durante la visita realizada a las colecciones del museo americano, el vicepresidente ha podido conocer de primera mano unas piezas que, al igual que diferentes objetos que se cedieron a otros museos (Oviedo, Arqueológico Nacional, Lyon, Marsella), formaron parte de la dispersión de las ricas colecciones arqueológicas de El Castillo recuperadas en el yacimiento a principios del siglo XX.

Dentro de los vestigios materiales depositados en el Museo Americano de Historia Natural procedentes de El Castillo se incluyen principalmente restos de fauna y útiles líticos.

Estos materiales proceden de las excavaciones llevadas a cabo entre 1910 y 1914 en la cueva de El Castillo, enviándose en 1913 un conjunto de piezas al museo de Nueva York, que también preserva documentación topográfica sobre el yacimiento cántabro elaborada por un arqueólogo del museo que participó en los trabajos.

Esta colección se amplió en 1921 con otros lotes de materiales procedentes de la Cueva Morín.

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