La Comunidad Foral de Navarra ha dado un paso decisivo hacia la descarbonización energética con la conexión de su primera planta de biometano a la red de distribución de gas de Nedgia, la filial presidida por Francisco Reynés, Naturgy. La instalación, ubicada en Cabanillas y promovida por la empresa E-Cogeneración Cabanillas, permitirá inyectar hasta 22 GWh anuales de gas renovable a partir de residuos ganaderos y agroalimentarios, energía suficiente para abastecer a unos 4.000 hogares.
Este hito consolida a Nedgia como actor clave en el desarrollo de infraestructuras para el gas verde en España. La conexión técnica, realizada por Nedgia Navarra, ha supuesto una intervención puntual de unos 25 metros, pero con un enorme impacto estratégico: abre la puerta a un modelo energético más circular, sostenible y arraigado en los recursos locales.
“Esta conexión representa un gran paso para la transición energética de Navarra”, afirmó Raúl Suárez, CEO de Nedgia. “El gas renovable es una solución viable, escalable y alineada con los objetivos europeos de neutralidad climática, y la red gasista es la columna vertebral que permite vehicular esa transformación”.
Por su parte, Luis Javier Alonso, gerente de E–Cogeneración Cabanillas, puso en valor el trabajo realizado para hacer posible esta ampliación. “Ha sido un esfuerzo importante que demuestra que es posible transformar residuos en recursos, y además hacerlo con impacto positivo en el territorio”.
Un modelo energético basado en la valorización
La planta de Cabanillas no parte de cero. Desde 2011, opera como centro de cogeneración eléctrica y térmica, utilizando subproductos ganaderos, principalmente purines porcinos, para generar calor y electricidad. La nueva ampliación incorpora una unidad de purificación que transforma el biogás en biometano, apto para ser inyectado directamente a la red.
La planta tendrá una capacidad de inyección de hasta 320 Nm³/h, con un volumen estimado de producción anual de 22 GWh de gas verde. Este avance ha sido cofinanciado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), en el marco de su apuesta por las energías renovables.
Además de la producción energética, la planta presta servicios ambientales integrales, incluyendo la gestión del digestato generado durante el proceso, que puede emplearse como fertilizante natural, reduciendo así el uso de productos químicos en la agricultura.
Biometano: energía renovable para hogares e industrias
La iniciativa se enmarca en la estrategia de Nedgia de liderar el despliegue del biometano en España. Actualmente, la compañía ya cuenta con doce plantas conectadas a su red, que suman una capacidad de inyección de 328 GWh/año. Además, otros 74 proyectos están en distintas fases de tramitación o construcción, con los que la capacidad potencial superará los 4.200 GWh/año.
En Navarra, además de la planta de Cabanillas, Nedgia impulsa otros siete proyectos que podrían elevar la producción regional hasta los 400 GWh/año. Estas cifras colocan a la comunidad foral en una posición de referencia en la carrera por la soberanía energética verde.
El biometano tiene la ventaja de ser totalmente compatible con la infraestructura gasista existente, lo que permite su uso inmediato en hogares, comercios, industrias e incluso movilidad, sin necesidad de inversiones adicionales en nuevas redes.
Una apuesta por el territorio y la sostenibilidad
E-Cogeneración Cabanillas tiene como misión ofrecer soluciones sostenibles a los retos del sector primario. Su actividad contribuye a la mejora de suelos agrícolas, la gestión eficiente de residuos y la creación de empleo local. Lejos de plantear una expansión a gran escala, la empresa apuesta por estabilizar y mejorar sus procesos con criterios ambientales.
Desde Nedgia, la visión es clara: seguir invirtiendo en tecnología limpia, colaborando con actores locales y ofreciendo un servicio energético más eficiente, personalizado y respetuoso con el entorno.
Con esta conexión, Navarra entra oficialmente en el mapa del biometano, sumándose a la transformación energética con una fórmula que une economía circular, eficiencia y territorio. Un modelo que no solo reduce emisiones, sino que genera oportunidades sostenibles para el medio rural y el tejido productivo regional.





