El Camino Lebaniego ha reforzado la señalética y la accesibilidad del itinerario de peregrinación hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana con la colaboración de personas en riesgo de exclusión social.

En concreto, según ha informado Camino Lebaniego, se han realizado pequeñas infraestructuras que brinden bienestar y seguridad al peregrino (fuentes, pasamanos, barandillas, escaleras, etcétera), eliminado especies invasoras, se han restaurado espacios degradados mediante la plantación de especies autóctonas, se han creado charcas para anfibios y se ha procedido a la renovación y saneamiento de especies arbóreas.

Para ello se ha contado con una brigada de trabajadores de AMPROS (cuatro personas con discapacidad intelectual y un especialista con discapacidad física) que han realizado tareas de reparación, adecuación de construcción de pequeñas infraestructuras, labores básicas de desbroce, adecuación de los caminos y visibilidad de las señales del Camino Lebaniego.

Además de la mejora de la ruta de peregrinación Camino Lebaniego y su hábitat, el proyecto ha tenido un doble resultado. Por un lado, la empleabilidad de personas en riesgo de exclusión social, en este caso personas con discapacidad intelectual y física; y por otro, la mejora de la experiencia de la peregrinación.

Los trabajos de mejora se han desarrollado dentro del proyecto ‘Infraestructura Verde: Camino Lebaniego’, que ha contado con el impulso de ‘la Caixa’ y con la colaboración de las consejerías de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, y de Educación, Formación Profesional y Turismo, así como la Fundación Camino Lebaniego y AMPROS.

Con este proyecto se ha continuado trabajando para convertir en infraestructura verde un camino histórico de peregrinación que conecta mar y montaña, y que el pasado Año Jubilar atrajo más de un millón doscientos mil peregrinos y visitantes.

Así, en ‘Infraestructura Verde: Camino Lebaniego’ se combinan las dimensiones cultural, histórica y turística con la conectividad ecológica y la conservación de la naturaleza mediante el concepto emergente de infraestructura verde. A ello se añade la dimensión social, desarrollada por AMPROS, una entidad que trabaja con personas con discapacidad intelectual.